Inicio este blog con la esperanza de compartir y controvertir puntos de vista acerca de temas propios de quienes hemos optado por la vida empresarial economica y administrativa; y que vemos en ella el recurso primordial del desarrollo de la nación.
Siendo coherente con lo anterior, abro este espacio con una reflexión alrededor de uno de los problemas pandemicos en nuestros pueblos, la pobreza.
“PROMOCIÓN DEL EMPLEO COMO ARMA CONTRA LA POBREZA”
Abordo el tema de la reducción de la pobreza a través del fomento del empleo, ya que como administradores, es nuestro deber pensarnos el país, como un escenario de desarrollo humano y empresarial. Donde la aplicación gerencial se articule con los intereses comunes de la población, recreando una visión prospera de país, donde progresiva y sostenidamente las políticas gubernamentales junto con la operación organizacional propicien la creación de un ambiente de crecimiento y desarrollo integral. Y ese ambiente de crecimiento y desarrollo solo se ha de lograr si la probación cuenta con ingresos, si los genera y tiene posibilidad de usarlos en el marco de un mercado bien estructurado. La creación de ingresos es mucho más importante para una sociedad que la creación de la riqueza misma, pues al referirme a la generación de ingresos hago referencia a la inclusión de la población en la plataforma productiva de la nación, de manera que tengan acceso a condiciones de vida dignas y que con su actividad laboral generen ingresos para su núcleo familiar y para la organización para la que trabaja, posibilitando la circulación de capital, dinamizando el sistema económico. Adicionalmente, debemos contar con un evidente principio de las economías de mercado, y es que el bienestar del sistema esta directamente ligado a la demanda agregada, lo que hace más fuerte la idea de generar empleo para ampliar la población con capacidades de adquirir bienes y servicios. Por lo tanto he dedicado este texto a realizar un viaje explicativo, analítico y propositivo de la temática enunciada, es así, pues que he tratado de reflejar la situación actual, vista esta como problema y correctivos aplicados, para terminar por sustentar la imperiosa necesidad de fomentar el empleo para así, disminuir los índices de pobreza.
Según cifras oficiales, el 45,1% de la población colombiana es pobre, cifra que por si sola ya es suficientemente alarmante como para que no se escatimen esfuerzos en el logro del ya mencionado objetivo. Para empezar es pertinente observar el escenario que los indicadores de pobreza reflejan, puesto que la pobreza no es un asunto de cifras, es una preocupación estructural de la definición de los estados y las sociedades, se hace obligatorio ver en perspectiva la realidad. Los indicadores más dramáticos del periodo 2002 – 2006 (presentados por el Presidente de la Republica al Congreso), reportaron que el porcentaje de la población con una Necesidad Básicas Insatisfecha se redujo en 3,6 puntos porcentuales, al pasar de 22,3% a 18,7%, y el porcentaje de población con más de dos NBI en 1,8 puntos al pasar de 6,3% a 4,5%,. Estos datos si bien muestran una tendencia positiva, son sol otra forma de presentar la triste realidad que se puede observar en las calle de nuestra ciudades, o en los caseríos de nuestra montañas, donde aún existe población sin acceso a servicios de acueducto y alcantarillado, o una familia subsiste con menos de un salario mínimo al mes, o habitan predios que no cumplen los requisitos mínimos de salubridad, o conviven familias en hacinamiento o no es posible siquiera suplir las necesidades alimenticias de los menores, o en ultimo termino, se conjugan varias de estas condiciones. Las anteriores anotaciones son la evidencia clara del gravísimo problema que representa la pobreza en nuestro país, es una realidad multidimensional, el caldo de cultivo de la infinidad de padecimientos sociales que hemos conocido.
Es momento pues, de traer a colación las labores y resultado de esta batalla. Como primer medida definir claramente el escenario desde el cual se desarrollara la labor de erradicación de la pobreza, ya que este, como otros muchos temas políticos, económicos y sociales, son objeto de constante discusión y debate, puesto que es un problemática de múltiples aristas, de condiciones complejas, y en todos lo países, de responsabilidad publica; se trata pues, de un tema de la salud estructural de los estados, (de su población). Por lo tanto las soluciones a este padecimiento son eminentemente políticas, y es desde la orientación política que debemos comprender los métodos y formas de combate de la pobreza.
Para el caso colombiano, tenemos un estado social de derecho, en el que se busca el aseguramiento de las condiciones de vida dignas para toda la población sin distingo de raza o culto, y por otro lado, actuamos en un sistema económico capitalista, en pleno proceso de internacionalización, donde están dadas la condiciones para el desarrollo de empresa, y el trabajo es un derecho y una obligación social. Es en este marco, donde debemos iniciar las discusión y la reflexión acerca de la reducción de la pobreza vía fomento del empleo.
En la teoría de las políticas sociales, hay dos tesis que parecen ser indiscutibles: “ningún” problema social se puede reducir (y, aún menos, erradicar) sin algún tipo de distribución o redistribución de los recursos económicos, políticos o sociales. Y todos los tipos de distribución y redistribución entrañan un conflicto potencial, independientemente de lo leve que parezca la distribución o redistribución.
Éstas son las duras realidades con que deben lidiar los responsables de las políticas. No hay manera de evitar estos conflictos, aunque, bajo ciertas circunstancias, se pueden contener y minimizar.
En medio de la discusión, nacen muchas respuestas y posiciones acerca de cómo se debe actuar en contra de la pobreza y sobre los efectos de los programas de ajuste estructural y de crecimiento económico, especialmente durante los dos últimos decenios puede ilustrar este punto. Aparte de las críticas dirigidas contra los programas del Banco Mundial, se puede decir que, en general, los programas de ajuste estructural han hecho poco para reducir la pobreza masiva. El crecimiento económico ha sido promovido como la estrategia de reducción de la pobreza más importante a largo plazo en los países del Tercer Mundo, mientras que se desestímulo la inversión pública a favor de los pobres como un factor que ralentizaba el proceso de crecimiento económico. Actualmente, este cuadro está cambiando, aunque más por razones económicas que morales. Hoy en día, se sostiene que el crecimiento económico también depende del desarrollo del capital humano, a través de la inversión pública en la educación básica y en los servicios de salud para los sectores más pobres de la población. Los pobres necesitan competencias para realizar la transición del sector informal al formal, y la economía requiere un aumento de la población de consumidores para fomentar el crecimiento económico.
Las anotaciones de la profesora Else Øye, son de cierta manera, la radiografía de opinión de muchos en el mundo, del modo en que pasan por la critica a los teorías de los organismos económicos multilaterales, para terminar por aceptar una realidad casi insoslayable, de que la vía menos traumática, políticamente correcta y comercialmente aceptada para erradicar la pobreza es el crecimiento económico, y es esta opción la que me he propuesto sostener en este texto, usando como argumento principal la facultad del empleo como generador de ingresos, estabilidad y de desarrollo, mediante la redistribución del ingreso social, (disminuyendo el coeficiente de Gini).
En los últimos doscientos cincuenta años muchas regiones del mundo presenciaron procesos vertiginosos de prosperidad que mejoraron la vida de sus habitantes. En América Latina el despegue se tardó más tiempo, hasta finales del siglo XIX, cuando el advenimiento del ferrocarril, las exportaciones de materias primas y las treguas entre sus elites beligerantes le permitieron interconectar sus mercados internos, orientarse hacia el exterior y darle un propósito más consistente al estado en la provisión de bienes públicos como la seguridad, la justicia y la infraestructura. “Muchos de nuestros países se empezaron a inscribir dentro de la división internacional del trabajo, aumentaron la productividad, movieron paulatinamente su población hacia las ciudades, incrementaron el ahorro interno y atrajeron el externo, y alcanzaron crecimientos sostenidos de sus economías por varias décadas. No obstante los procesos de crecimiento y desarrollo social de América Latina han estado caracterizados por el una dinámica de “pare y siga”.
Nuestro país no ha sido ajeno a esta dinámica, y la historia ha presenciado picos en la producción y PIB nacional, que van acompañados por picos inversamente proporcionales en las tasas de desocupación, y el consiguiente nivel de pobreza, fenómeno evidenciado en el cuatrienio 2002-2006 , donde presenciamos una recuperación económica importante, caracterizada por una tasa de crecimiento del PIB generalizada, que para el 2006 fue del 6,8%, y una consecuente reducción de la pobreza, pasando de 55,7 al inicio del periodo, a un 45,1% al cierre de 2006, mientras que la tasa de desocupación en medida trimestral , pasó de 15,5 a 11,7%, entre 2002 y 2006, Cifras muy interesantes, pero que aun nos dejan en un escenario bastante preocupante, si tenemos en cuenta qua somos alrededor de 44 millones de colombianos, y que la ultima medición del coeficiente de Gini marcó 0,54. Estos datos son los resultados oficialmente aceptados, es decir, son “las cuentas más amigables y optimistas” y a pesar de ello son evidencia de un drama socioeconómico que se ha venido dando en nuestra patria desde hace mucho tiempo.
Es necesario destacar que en Colombia se invierte más del 15% del PIB en gasto social, cifra que para el 2008 ascendió al 16,1%, con los resultados que ya conocemos, lo que es un dato interesante, y se torna más aún si lo comparamos con los de Perú que entre el 2004 y el 2007 disminuyó la pobreza en 9.3%. Esto corresponde a una disminución de 5% anual en la tasa de pobreza, lo cual es casi equivalente al crecimiento anual percapita durante este mismo periodo. El Perú invierte menos del 9% del PBI en el sector social, lo que está por debajo del promedio en la región de América Latina, y es la mitad de lo que destinan países como Argentina, Brasil y Chile.
El caso de estos dos países latinoamericanos, que son de gran desempeño, son evidencia de que si es posible generar desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de los habitantes, generándoles posibilidades de empleo y por consiguiente de ingresos.
Sin embargo aún existe una brecha muy grande con las condiciones de otros países, que hoy por hoy son lo referentes lejanos de los países en vía de desarrollo La evidencia internacional señala que más que el capital físico y el capital humano, son las diferencias en los niveles de productividad las que explican las grandes disparidades en los niveles de vida entre países. Una comparación entre Estados Unidos (el país con mayor nivel tecnológico en el mundo) y Colombia puede hacerlo evidente. El estadounidense promedio produce cinco veces más de lo que produce un colombiano. Es decir, un norteamericano produce en tan solo dos meses y medio lo que a un colombiano le tarda todo un año. Esta diferencia en lo que produce un trabajador no puede ser explicada únicamente por las diferencias en los niveles de capital físico y humano. “Aunque es cierto que los norteamericanos cuentan con mayores niveles de escolaridad y mayor dotación de máquinas por persona que los colombianos, las diferencias en la cantidad de factores productivos no son suficientes para que los estadounidenses sean cinco veces más productivos que nosotros. De hecho, estas diferencias solo explican la mitad de la brecha. Es decir que podríamos tener el mismo nivel de capital humano por trabajador y la misma cantidad de maquinas por unidad de producto que tienen en los Estados Unidos y en todo caso no lograríamos obtener el mismo nivel de producto por cada trabajador. La otra mitad de la brecha se explica porque los trabajadores en Estados Unidos cuentan con tecnologías muy superiores que les permiten producir más bienes y servicios con menos cantidad de factores de producción. Por esto debemos preguntarnos qué puede generar diferencias tan marcadas en los niveles de productividad entre países”.
Esta ultima reflexión, termina de sustentar la idea de reducir la pobreza mediante la generación de empleo, pero con la condición de hacer más productiva la fuerza laboral del país, que en nuestro país se ha enfocado en el promover las Mipymes, fomentar la inversión extranjera productiva e incentivar la educación para el trabajo; estas como todas la iniciativas de cualquier gobierno, presentan limitantes y lunares, como el debatido impacto de la ley 789, pero vistas en conjunto, los planes y programas de esta política en marcada en el Plan Nacional de Desarrollo, ha tenido un resultado positivo.
Con el fin de mejorar las condiciones de trabajo y empleo para los colombianos, se han orientado acciones hacia la formalización y formación de la fuerza laboral, las cuales se han visto favorecidas por el crecimiento económico de los últimos años. Para mitigar los efectos del desempleo, el Fondo de Fomento del Empleo y Protección al Desempleado -Fonede20-, otorgó subsidios a las personas que se encuentran en esta condición, al finalizar 2007 se pagaron 331 mil subsidios para desempleados con vinculación a las cajas de compensación familiar, 117 mil subsidios para desempleados sin vinculación a las cajas de compensación familiar, y 75 mil personas fueron beneficiarias de los servicios de capacitación para la inserción laboral. A marzo de 2008, se asignaron 254 microcréditos, se pagaron 85.736 subsidios para desempleados con vinculación a las cajas de Compensación Familiar, 23.032 subsidios para desempleados sin vinculación a las cajas de Compensación Familiar, y 15.893 personas fueron beneficiarias de los servicios de capacitación para la inserción laboral.
Por otro lado, la participación laboral de la población en edad de trabajar ha aumentado en el último año, sin embargo se mantiene por debajo de los niveles observados en 2002. En el nivel nacional, la tasa global de participación -TGP- pasó de 57,2% en el trimestre marzo-mayo de 2007 a 58,6% en 2008 para el mismo periodo. Los aumentos en la tasa global de participación, se vieron compensados por un aumento de la tasa de ocupación -TO - que pasó de 50,6% en el trimestre marzo-mayo de 2007 a 52,2% en el trimestre marzo-mayo de 2008 para el total nacional y de 53,5% a 54,5% para las trece áreas respectivamente. En relación a la tasa de ocupación de los jefes de hogar, ha mantenido una tendencia estable entre los períodos marzo-mayo de 2002 y el mismo período para 2008.
Para generar empleo, se han adelantado programas de formación en competencias laborales en diferentes niveles educativos, y se han impulsado nuevas formas de organización relacionadas con los procesos productivos. Estas estrategias han permitido un mayor acceso del recurso humano a la capacitación y por ende, a mejores condiciones de trabajo de la población. Uno de los programas de formación laboral se relaciona con la Formación Profesional Integral. Por intermedio de este programa, se entregaron 186 mil cupos de técnicos profesionales y tecnólogos durante el periodo enero-mayo 2008 y se otorgaron cerca de 388 mil cupos en el total de formación titulada. Estos cupos se entregaron a personas jóvenes y adultas a través de los Centros de Formación Profesional del Sena y también, a través de alianzas estratégicas con entidades públicas, organizaciones privadas y la iglesia, entre otros. De esta manera, para el periodo enero-mayo de 2008, con los programas Jóvenes Rurales y Jóvenes en Acción, se graduaron cerca de 23 mil jóvenes para el primero y 904 personas para el segundo. Las capacitaciones estuvieron relacionadas con temas como desempeño ocupacional e inserción laboral. Entre julio 2007 y mayo de 2008 se han realizado 12 convocatorias regionales, en la cuarta y quinta convocatoria a nivel nacional se cubrieron 257 municipios de 30 departamentos, registrando en el sistema la creación de 715 empresas por un valor total de $ 38.232 millones de pesos.
Como se ven en estas cifras la gestión en la lucha contra la pobreza se ha centrado en la inserción de la población en el mercado laboral vía educación, plan que tiene sustrato en la creación de fuerza laboral calificada, con las condiciones para recibir un salario justo y la necesaria afiliación al sistema de seguridad social, creando un ambiente propicio para el desarrollo económico de la unidad familiar, lo que es plenamente comprensible, ya que la composición socio – demográfica del país, requiere usar a familia como unidad de intervención económica.
Todas las anteriores premisas se amalgaman en un párrafo del PND 2006-2010: “Se trata de superar el asistencialismo a través de políticas que incluyan dentro de su formulación apoyos condicionados, acompañamiento periódico y esquemas de graduación, y que permitan desarrollar habilidades para generar ingresos en el futuro. Por esta razón, se busca que todos los colombianos tengan acceso a educación de calidad, a una seguridad social equitativa y solidaria, al mercado laboral (promoviendo la formalización o apoyando el emprendimiento) y a mecanismos de promoción social efectivos”
Es claro, entonces que el actual gobierno nacional, esta en sintonía con la idea de reducir la pobreza mediante el empleo, y para tal fin tiene una apropiación fiscal vigente de $49.829.101.322. El compromiso del gobierno central con este tipo de programas es pleno, como lo evidencia el documento “Avances y retos de la Política Social en Colombia”, firmado por la hoy exdirectora de Planeación nacional, Carolina Renteria, a principios del año pasado, donde exalta dos puntos vitales para sustentar la tesis aquí expuesta:La demanda de empleos, para lo cual se crearán las condiciones generales en el plano económico, institucional y sectorial; y La oferta laboral, con la creación de condiciones y el desarrollo de instrumentos para que los beneficios de un mayor crecimiento económico lleguen a la población más pobre, a través del fortalecimiento de capacidades para generar ingresos. En relación a la micro, pequeña y mediana empresa, se trabajará en crear las condiciones necesarias para facilitar su acceso a mercados financieros y promover entre ellas mecanismos de asociatividad.
Con la presentación de conceptos y cifras hecha hasta el momento, paso a reflexionar argumentalmente sobe los niveles de impacto en los índices de empleo y pobreza, dedicaré las paginas siguientes a procurar develar algunas características importantes pero no del todo evidentes, y que son esenciales para la operación del negocio. Me declaro abiertamente de acuerdo con el uso del empleo como arma de reducción de la pobreza, no solo por el hecho de que las cifras así lo demuestran, sino por que la dinámica económica mundial así lo manda, en el mercado global no se concibe un país altamente competitivo donde no se tenga ocupada a la población, y este hecho se debe entender en sentido cíclico, pues los países con ventajas competitivas desarrolladas, cuentan con tasas de desocupación bajas y también con índices de desarrollo humano alto, lo que señala lógicamente, porcentajes de pobreza muy bajos.
Reconozco el esfuerzo de los gobiernos centrales de nuestro país por mantener niveles de gasto social elevados, pero también resalto el bajo impacto de este en la evolución de las cifras de pobreza y NBI, el impacto se queda corto puesto que si bien las tendencias son positivas, no se compadecen con cifras de crecimiento del PIB, basta con observar el PIB per capita calculado por el PNUD es de $6.381 dólares al año, que corresponde a cerca de la mitad de la cifra Chilena.
La política no puede ser sujeto de reparo, pues, como lo he demostrado, es un hecho absoluto; lo que si requiere revisión es, la dinámica de ejecución, para lograr planes y metas de alto impacto, que no solo mitiguen el problema existente, sino que estén en capacidad de atender el gran volumen de población que mes a mes se une a la plataforma humana de producción; que de no ser eficazmente atendida, entrará a formar parte de las crueles cifras.
La observación de los distintos planes, programas, proyectos y políticas, sintonizadas con esta idea, permiten observar una estructura articulada que procura por la creación de capital humano calificado técnica y tecnológicamente,(educación por competencias laborales), para que se integré rápidamente a los sectores productivos que se han de desarrollar gracias al fomento del emprendimiento y la inversión extranjera; de modo que se genere mayor flujo de dinero a las clases trabajadores, se incentive el consumo y este jalone la demanda interna, para que los sectores productivos, tengan un mercado interno atractivo y pueden ampliar sus plantas, alcanzando economías de escala para insertarse en los mercados internacionales de manera competitiva. En este mismo sentido se comprende la necesidad de suscribir tratados internacionales de libre comercio, ya que estos abren mercados nuevos a nuestros productos, y posibilitan es acceso a bienes y servicios de la producción , que hagan más productivos y competitivos nuestros procesos; creando así una espiral de desarrollo.
La innegable realidad de que los picos de PIB concuerden con picos en la reducción de desempleo y pobreza, son el principal argumento de esta tesis, pero son suficientes en la medida que le dan respuesta directa y satisfactoria a dos preocupaciones fundamentales de la política económica, que son el crecimiento y el bienestar, bienestar que en la concepción moderna de los estados en el sistema capitalista de economía mixta, no pueden brindar directamente, pero, en cambio tiene la obligación de propiciar las condiciones para que el sistema cree las ofertas y demandas necesarias para que el flujo económico sacie las necesidades básicas de la población.
La política moderna a convertido a los estados en garantes de desarrollo, y en ese sentido esta creado nuestro actual Plan Nacional de Desarrollo, de modo que los actores económicos desarrollen las capacidades necesarias para satisfacer sus requerimientos, procurando el abandono de practicas proteccioncitas y en exceso asistencialistas.
Es necesario resaltar que una política de esta envergadura , de la cual se espera un impacto tan amplio, requiere grandes recursos y una articulación orgánica, que vincule a prácticamente todos los estadios del aparato productivo nacional, y una revisión de la estructura institucional y tributaria de la nación , ya que como es bien sabido por todos, la forma efectiva de redistribuir la renta es utilizando mecanismos fiscales, pretender que la generación de empleo va a generar cambios drásticos, en las cifras del coeficiente de Gini, es un razonamiento algo inocente, ya que un país como Colombia cuenta con una clase dominante bien estructurada por el paso del tiempo, y son ellos los dueños de los bienes de producción, por lo tanto , son también empleadores; el fomento del empleo con carácter competitivo, sin la observación de sus implicaciones empresariales, puede terminar, por disminuir el número de necesidades basicas insatisfechas, pero no asegura del todo la distribución del ingreso, en el sentido de la creación de plazas de trabajo que terminen generando plusvalía adicional a sectores del sistema económico que ya hoy son causantes de desigualdades.
Por lo tanto , si bien la política de generación de empleo es beneficiosa en todos los sentidos, debe ser observada en perspectiva, y de manera detenida, con la convicción de atender las necesidades inmediatas, pero sin olvidar el impacto que estas acciones puedan tener el en futuro mediato; de hecho , toda política que involucre la población, impactos importantes en el sistema económico, debe ser evaluada fiscal, social y económicamente.
Nadie puede negar lo bien intencionado que están los programas existentes, ya que las cifras son claras, pero creo necesario buscar mayor claridad en cuanto a los mecanismos específicos de la creación de empleo, que según el programa, tiene dos frentes.
El primero, creación de las condiciones para incrementar la contratación, en este sentido , ya tenemos la amarga experiencia de la ley 789 de 2002, que se promulgo, argumentando que la modificación de la jornada laboral incrementaría los puesto de trabajo, y este punto aun se encuentra en discusión, este es el tipo de situaciones que la nación debe evitar, pues el crecimiento de la población económicamente activa es indetenible, y por lo tanto todo lo que se haga en materia social y en especial laboral, se encuentra jugando contra el reloj. El punto importante es que la línea que separa el fomento de empleo y el beneficio adicional al empresario es muy delgada.
La segunda dimensión de la política, es la referida a la creación de empresas y al fortalecimiento de las PYMES existentes, en esta materia el principal obstáculo es el sostenimiento de los puesto de trabajo creados, ya que estas empresas presentan grandes dificultades competitivas, puesto que no tiene acceso a tecnologías y proceso que otras empresas si, y esto las hace sucumbir ante la competencia. La dinámica de la creación y promoción del emprendimiento, si bien ha tenido un sustancial repunte, aun es insuficiente, y requiere que la red universitaria continúe formulando soluciones productivas para el país de modo que los egresados de la academia no salgan a engrosar las cifras. La política, aunque bien estructurada, presenta falencias, en el sentido del logro de al competitividad, puesto que muchas de estas PYMES se enfrenta a competidores internacionales, y lamentablemente aun no tenemos la plataforma competitiva necesaria para afrontar tales embates, es en este punto donde se empieza a hacer notoria la necesidad del manejo integral de la política de fomento del empleo como lucha contra la pobreza; los puestos creados deben ser duraderos, estables y de calidad, condiciones que solo pueden ser alcanzadas con la yuxtaposición de diferentes herramientas, por lo que, se requiere fortalecer el sistema logístico nacional, el aseguramiento de la estabilidad jurídica, con las cuales las empresas logren ser competitivas y rentables, ofreciendo empleos dignos y estables, asegurando el ingreso de las familias que de ellas dependen.
Ante el desarrollo logrado hasta la fecha, todo parece marchar, aunque es necesario acelerar los programas haciendo una estructura de mayor calado, es decir, llevar el policy mix al mayor nivel, generar una apuesta más arriesgada, donde se usen todas la herramientas en actual operación, pero que su focalización sea integral, creando cadenas productivas y clusters , que le den solidez a los sectores, productivos, disminuyendo así, las posibilidades de eliminar puestos de trabajo; esa propuesta debe tener fuerza de ley, en la medida ,que es un imperativo nacional y que asegura el bienestar de la población. Una elaboración de tales dimensiones debe tener componentes fiscales, crediticios y tributarios bien estructurados; generando las condiciones que respondan al reto que la política comercial del país impone, con la entrada en vigencia de diversos TLC.
En realidad , cualquier política en este sentido se queda corta ante los embates de la realidad, pero lo importante de una u otra es que se refuerce el poder adquisitivo de la población , que cuente con los recursos para sus necesidades básicas , y además generar consumo, esta es la única lógica que hace funcionar un mercado moderno.
Por otro lado pareciese necesario hacer una revisión tributaria, procurando por una mejor redistribución de los ingresos creados en los puestos de trabajo, mas aún si hacemos consideraciones sobre la realidad de los salarios y la caracterización de la pobreza en nuestro país, donde los hogares más vulnerables dependen más del trabajo no asalariado, en la práctica no se respeta, y la oferta laboral de los hogares más vulnerables sigue concentrada en niveles educativos bajos.
Esta realidad añade un componente adicional, ya que no basta con generar puestos, se trata de ir más allá de la generación , para asegurar que el núcleo familiar tenga los ingresos suficientes para adquirir los que necesita, por ello generalmente, para subsistir por encima de la línea de pobreza en un hogar deben laborar dos personas, pero aunque deban no siempre lo hacen generando los desequilibrios ya reseñados.
El dinamismo del crecimiento económico del período 2003-2007 en medio de elevadas tasas de desempleo y con un mercado laboral volcado hacia la informalidad ha representado una “paradoja”. Anif ha venido señalando que las razones de ello estriban en el desalineamiento estructural en la relación de precios Capital/Trabajo. El problema de desempleo estructural que enfrenta Colombia. Anif confía en que la nueva Administración del período 2010-2014 logre recapacitar sobre estos determinantes del precio del Capital/Trabajo e impulsar las reformas tributarias y laborales que Colombia necesita para alcanzar crecimientos sostenidos superiores al 5% anual y una reducción del desempleo a tasas inferiores al 8%.
La anterior pretensión de Anif es una reflexión necesaria, si de erradicar la pobreza mediante el empleo se trata, y en este punto de la discusión toma fuerza el proceso de la focalización y regulación de la actividad empresarial. Las acciones efectivas para reducir la informalidad deben modificar su estructura costo-beneficio, aumentando sus costos y reduciendo los beneficios. Esto implica, dentro de otras cosas, aplicar políticas que incrementen la productividad en el sector formal, aumentar el conocimiento de los beneficios de la formalidad y hacer más efectiva la vigilancia y control a las empresas/actividades informales.
La informalidad empresarial no sólo afecta las empresas que desarrollan sus actividades en este sector, sino que también afecta la productividad de las empresas formales que son pequeñas y jóvenes. Finalmente, cabría resaltar que si bien es cierto que existe una amplia gama de literatura que estudia la informalidad empresarial en el país, también es cierto que existen aún importantes preguntas por responder.
Para no ir muy lejos, sería ideal poder analizar los determinantes de la informalidad en el grupo de empresas medianas y grandes, la evolución temporal de este fenómeno y su dispersión geográfica.
Por otro lado, aun existe un problema endémico de generación de empleo rural, ya que el grueso de los programas existentes, atiende a la población en zona urbana, dejando desentendidas la zonas rurales, donde las cifras de pobreza y miseria son aun más graves que en los centros urbanos. Esta practica si bien es entendible, trae consigo la creación de un incentivo para que los labriegos continúen su éxodo a las ciudades, ya que se crea la percepción del estado asistencialista, que brinda oportunidades, cuando en realidad no esta en condiciones de hacerlo.
Por ello, creo imperativo que la política de fomento del empleo, se vea reforzada con los recursos que sea necesario, mas ahora que la crisis global empieza a fusilar puestos de trabajo; de modo que el campo y las actividades agropecuarias sean desarrolladas como se debe, haciendo uso intensivo de las tierras, la mano de obra y los bienes de capital, que para este caso el estado debe asegurar su acceso. La atención al sector rural no da espera, la miseria en los sectores rurales son un caldo de cultivo de fenómenos sociales de grandes proporciones y solo son controlables con la atención estatal con el apoyo Inter gremial. Muchos aun hablan incluso de un proceso de reforma agraria como medio para resolver el problema.
Para terminar, creo indispensable la intensificación de las actividades ya en ejecución y propender, por una reforma tributaria y la atención integral de las necesidades agrarias, creando grandes proyectos productivos, que cubran la cadena desde la producción hasta la comercialización, con lo que aseguramos el suso de mano de obra no calificada, pero sumamente productiva.
El Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas -NBI-, es una medida que tiene en cuenta las variables de acceso a los servicios sanitarios, condiciones de la vivienda, dependencia económica, hacinamiento crítico y ausentismo escolar; en la medida en que se logren resultados positivos en estas variables el valor del Índice irá disminuyendo.
UNA VISION DE DESARROLLO SOSTENIBLE PARA COLOMBIA Mauricio Cárdenas y Juan Carlos Echeverry Abril de 2005
Junio 14 de 2009
“CAÑA, BIOCOMBUSTIBLES Y SEGURIDAD ALIMENTARIA”
En el presente texto trataré, de hacer un acercamiento a un tema de constante controversia; el etanol a base de caña de azúcar, observando este fenómeno desde la ventana de la seguridad alimentaria y su consiguiente impacto en variables macroeconómicas como el IPC y la distribución del ingreso. Para estos efectos parto del marco legal existente, y que está representada básicamente por: la Ley 170 de 1994 y la Decisión 419 de la Comisión de la Comunidad Andina, el documento CONPES 3510 del 31 de marzo de 2008 el cual fija los "Lineamientos de Política para promover la Producción Sostenible de Biocombustibles en Colombia" y el reciente el decreto 1135 del 31 de marzo, (que modifica el decreto 2629 de 2007), en el que se determinó que a partir del 1° de enero del año 2012 los vehículos con cilindrada hasta 2000 cm3 fabricados, ensamblados, importados, en el país, deberán estar acondicionados para que puedan funcionar normalmente utilizando gasolina o mezclas compuestas por gasolina con al menos 85% de alcohol carburante. (Sistema Flex-fuel (E85)).
La importante determinación queda reajustada con un calendario que dicta las provisiones por marca:
A partir del 1° de enero de 2012 el 60% de su provisión anual deberá soportar E85.
A partir del 1° de enero de 2014 el 80% de su provisión anual deberá soportar E85,
A partir del 1° de enero de 2016 el1 00% de su provisión anual deberá soportar E85,
A partir del 1° de enero de 2013, los vehículos con cilindrada mayor a 2000 cm3 de todas las marcas y modelos, deberán soportar E 85.
Esta política, si bien se ha presentado como una política energética (por demás desarticulada y poco vanguardista, según expertos), tiene un impacto directo en el comportamiento del agro colombiano, encausando grandes capitales a la explotación agroindustrial de caña de azúcar, en áreas, que por sus condiciones geográficas y orográficas podrían dedicarse a la producción de alimentos. Y esto es precisamente lo que no esta ocurriendo.
La tabla anteriormente mostrada, se reflejará en un aumento gigantesco de la demanda de etanol carburante, que bajo el modelo empresarial existente, deberá seguir sacrificando tierra, “vaciando platos para llenar tanques”. Al referirme a la situación actual, lo hago teniendo en cuenta que a la fecha son cinco ingenios azucareros productores de alcohol destilado (Incauca, Providencia, Manuelita, Mayagüez y Risaralda), que esperan aumentar la producción de Etanol en un 22% en el 2009. Ya que se estima que el mercado interno puede crecer siete veces su nivel actual, para lo que se pasaría de 258 millones de litros producidos en el 2008, a producir 315 millones de litros en 2009. De estas cifras nace mi preocupación ya que se presentaron el 6 de marzo en la página web de la Revista Dinero, es decir 25 días antes de la divulgación del mentado decreto.
Para el día de hoy la producción de etanol alcanza el 1.050.000 litros al día, lo que
solo llega a cubrir el 70% del consumo interno y, es más, en un foro organizado por el CID de la UNAL en Cartagena, Asocaña declaró que no alcanzaría a cubrir la demanda de etanol para la costa atlántica. En contraposición a esto, según el mismo presidente de Asocaña, se espera que a finales de marzo la expansión de utilización de alcohol carburante llegara al 75% del país, cubriendo Tolima y el Huila, donde se espera demanda total de Colombia llegará a ser de 32 millones de litros al mes.
En resumen la determinación abierta de “etanolizar” el parque automotor colombiano cuando, aún no existen en la nación opciones diferentes a la del etanol derivado de la caña de azúcar, se convierte en una política de fomento agroindustrial ya que, como es obvio los directos beneficiados de esta determinación son los dueños de grandes capitales que por la vía administrativa ven como se crea una demanda controlada, lo cual posibilita la planeación estratégica del crecimiento del negocio, que lamentablemente aumentará el tapete de caña del valle del río Cauca , concentrando la explotación de tierra en pocas manos y marginando progresivamente a los pequeños productores.
Todo esto calza a la perfección con declaraciones de la Organización Internacional del Azúcar. “Las políticas ambientales sobre los biocombustibles son un factor clave que estimula la producción y el consumo de bioetanol. El crecimiento sólo tendrá lugar si se cuenta con políticas de ayudas gubernamentales”. Queda pues, claro que el camino esta marcado y ya los industriales lo están andando, pero, poco se ha dicho del impacto de este modelo de desarrollo en la canasta básica de consumo, como lo ha evidenciado recientemente Alejandro Fernández, del CID, el pasado 27 de abril. Fernández hace un llamado vehemente a contemplar que el azúcar es un producto de una forma de biocombustible de primera generación, que son aquellos que se producen a expensas de utilizar áreas susceptibles de producir alimentos.
En Colombia esa apuesta ha sido demasiado fuerte, lo que ha implicado que el país esté atrasado en la producción de biocombustibles de tercera generación (obtenidos, por ejemplo, de algas), así como en encontrar soluciones basadas en otro tipo de energías alternativas para las necesidades reales del país. El precio creciente de los derivados del azúcar viene a reemplazar una tendencia decreciente en el consumo de combustibles de origen fósil y, por tanto, reemplaza ingresos que se dejan de obtener y no se generan nuevos.
La complejidad de la situación esta determinada por las probables fuentes de etanol a las que se podrían acudir; por ejemplo si se tratara de cereales, el panorama sería más complejo ya que en la actualidad importamos cerca del 67 por ciento del maíz que consume; de esa cantidad el 95 por ciento es importado de los Estados Unidos -país que para 2012 utilizará un tercio de dicha cosecha para producir etanol. Y los efectos en los precios no se ha hecho esperar, en 2008, la destinación de 135.000 ton del grano y efectos climáticos, generaron un considerable aumento de los precios internacionales; realidad que no nos es ajena, teniendo en cuenta las condiciones del TLC y el hecho de que este fenómeno de variación de precios por impacto de biocombustibles se puede, y seguramente se va a extender a todos los sectores productivos que vean en el etanol un salida atractiva.
Lo preocupante, para el caso del maíz son alzas de huevo y carne para los consumidores colombianos, que de hecho ya se han presentado y podrían repetirse si se llegara a utilizar los cereales que consumen los colombianos.
Me resulta extraño, desde el punto de vista practico el modelo de desarrollo agroindustrial que estos lineamientos plantean, ya que están beneficiado directamente a ingenios como Manuelita 85, Incauca 152, Providencia 226, o Mayagüez 173, organizaciones ranqueadas en los puestos 85, 152, 226 y 173 del reciente listado de las 1000 empresas mas grandes del país, publicado por la revista Semana; esta realidad no parece compadecerse con los planteamientos del PND actual , puesto que, como he comentado estas empresas han visto como desde un escritorio se certifica su demanda futura, mientras el grueso del campesinado colombiano sigue siendo victima de la naturaleza, la desidia estatal y la desigualdad galopante. Quedan muchas dudas sobre el impacto de esta política, que si ha de seguir los modelos de compartimiento internacionales, terminara sacrificando platos por galones.
Por lo anterior, humildemente me sumo a posiciones como la del profesor Kalmanovitz, quien se ha pronunciado diciendo que “esta política ha sido improvisada, va muy rápido y le ha hecho demasiadas concesiones de precio y de volúmenes a los productores de etanol, arrasando con los intereses de los consumidores y las ensambladoras e importadoras de autos del país. Lo ideal es que la mayor parte de los combustibles que consuma el país sean cultivados en las tierras buenas y ociosas de que dispone, pero que están en manos de narcos y señores de la guerra que no las dejan producir según su potencial. Para ello no es necesario colonizar el Vichada, sino hacer política que obligue al mejor uso del suelo: reforma agraria contra las tierras mal habidas y unos impuestos prediales rurales altos que obliguen a los que tienen tierras ociosas a venderlas o arrendarlas a los que quieran producir combustibles o comida.”. Es tal vez, la idea de reforma agraria la más llamativa del planteamiento, ya que, la problemática que he deseado ilustrar se define desde la propiedad y explotación de la tierra, que como generadora de riqueza clásica, ha sido presa de las clases tradicionales, como en el caso de las tierras del valle del río cauca (por nombrar un caso cercano). Al margen de la discusión ecológica, resulta más preocupante la denuncia hecha por el mismo profesor respecto del cálculo del precio del etanol, que aparentemente se mantenía artificialmente alto. Todo esto crea un manto de duda y una gris niebla alrededor del tema; solo quedando claro que la política de biocombustibles lejos de ser una política energética o ecológica, es una política agroindustrial selectiva.
Por ahora, solo la historia develara el verdadero impacto, pero es posible preveer, como indican los expertos, inconvenientes incrementos del IPC por cuenta de la canasta básica de alimentos y una triste generación de riqueza que por las características de las barreras de entrada al sector, seguirá siendo altamente concentrada, lo que no se compadece con las necesidades de la patria. Me declaro entonces, escéptico de las bondades del proceso , y preocupado por las necesidades básicas de nuestros campesinos que aun encuentran atractivos los cultivos ilícitos, que parece , le están ganando al guerra a la erradicación. Curiosamente toda esta realidad termina en el triangulo sur y oriental del país, una región con gran potencial agrario y con grandes incógnitas de propiedad. Por lo anterior parece cada vez más necesaria una política como la que el profesor Kalmanovitz describe, donde el campesino sea parte integral de un sistema agrario productivo, competitivo y sobre todo bien distribuido, con lo que se haría caso al principio estatal de creación de igualdad, principio que en ocasiones parece olvidado.
http://www.cid.unal.edu.co/cidnews/index.php/component/content/article/204/204.html
Abril 23 de 2009
“EL IMPACTO DEL TLC CON ESTADOS UNIDOS EN LA CAFICULTURA COLOMBIANA”
El sector caficultor representa el sustento para unas 500.000 familias colombianas, la gran mayoría de ellas con recursos muy limitados; es también uno de los estandartes de la buena imagen que la nación ha podido formar; además de ser el sustento operativo de una de las instituciones mas serias y tradicionales de Colombia, la Federación Nacional de Cafeteros.
Estas son razones suficientes para observar con detenimiento las implicaciones de los acuerdos negociados en el marco del TLC USA-Colombia; en el futuro de tan importante sector de la economía.
Para empezar, es necesario citar al máximo representante de los caficultores del país, Gabriel Silva Luján quien el 27 de febrero de 2006, al amanecer siguiente de la ronda de negociación donde se trató el tema, declaró con gusto que “El Café de Colombia logró buenos resultados en el TLC”. Esta afirmación es plenamente comprensible, ya que se logró concretar un marco jurídico sumamente sólido, en el cual desarrollar la operación cafetera.
Operación que en su conjunto representa para la nación 11,4 millones de os de 60 kilos, por valor de US$1.953 millones en el 2008, unas 900.000 hectáreas cultivadas con café, actividad de la que dependen unas 560.000 familias, es decir cerca de 2,5 millones de personas, con exportaciones entre enero y octubre de 2008 por 9.140.000, sacos de 60 kilos.
Además, existe una importancia adicional, ya que es Estados Unidos el principal mercado para los cafeteros colombianos, que desde ya varias décadas atrás han venido negociando de manera intensiva con los empresarios norteamericanos, lo que pone al sector en un nivel de competencia y experticia sumamente interesantes.
Uno de los temas centrales de las negociaciones de este tipo, son las arancelarias, y si bien el café colombiano gozaba ya del beneficio de arancel cero, con el TLC se logra consolidar esa condición en el tiempo lo que, como he mencionado, brinda al sector un aire de tranquilidad.
Desde la perspectiva empresarial, no es necesario hacer grandes reflexiones para encontrar la importancia estratégica de estrechar lazos con el mercado estadounidense, basta recordar que
Estados Unidos es el primer mercado mundial para productos como el café, posicionar una marca-producto, y asegurar internacionalmente su permanencia. Así se le brinda una margen de acción estratégica a la Federación. Adicionalmente, es necesario recordar que Gabriel Silva Luján, fue embajador de Colombia en Washington, lo que le da obvios beneficios a las relaciones de los cafeteros que él representa con la Casa Blanca.
Habiendo revisado la dinámica del sector cafetero y el TLC con USA, creo que es necesario destacar los puntos clave de beneficio para la caficultura colombiana, entendiendo en ello, el papel de la Federación Nacional de Cafeteros, Procafecol y el Fondo Nacional del Café, organizaciones que canalizan los benéficos, para que estén al alcance de los caficultores y sus familias.
En el texto final del TLC se ha logrado revestir con validez internacional la existencia de la llamada contribución a cargo de los productores de café, destinada al Fondo Nacional del Café, con el propósito prioritario de mantener el ingreso cafetero de acuerdo con los objetivos previstos que dieron origen al Fondo. La Contribución será el cinco por ciento (5%) del precio representativo por libra de café suave colombiano que se exporte. El valor de esta contribución no será superior a cuatro centavos de dólar (US$0.04) por libra, ni inferior a dos centavos de dólar (US$0.02).
Con el fin de contribuir al saneamiento del Fondo Nacional del Café y a la estabilización del ingreso del caficultor. Este fondo ( a diferencia del de estabilización de combustible), se encarga de regular efectivamente el ingreso cafetero y de hacer múltiples inversiones es investigación, desarrollo y bienestar social (CENICAFE); por lo tanto con el tan esperado canje de notas con el que nacerá a la vida jurídica en TLC, se asegurara plenamente la estructura financiera del Fondo, lo que se redimirá en más beneficios para los caficultores, beneficios de los que damos fe quienes hemos tenido contacto con el sector.
Un segundo punto importante es la limitación de cuota de café que no cumpla con la restricción de origen, con lo que se protege el mercado interno y nos aseguramos de no vernos en la absurda situación de importar grandes volúmenes de café. Estamos, en ese sentido blindados; 150 toneladas equivalen a 2.100 sacos de café verde y no podrán aumentar durante la vigencia del tratado. Un volumen que no alcanzaría ni para cubrir el consumo interno de un día de café tostado y molido en Colombia, y esa a sido la cuota pactada.
El tercer punto, lo presento como a sumatoria de dos victorias en la negociación; el monopolio colombiano del control de calidad de nuestro café y la defensa continental de nuestra marca. Resulta importante que se halla reconocido el derecho propio de controlar la calidad en nuestras exportaciones (derecho al que se debía renunciar según las generalidades del acuerdo); adicionalmente se abre la puerta para crear un grupo de trabajo en el cual participe la Federación de Cafeteros, con las agencias del gobierno americano encargadas de la protección al consumidor, propiedad intelectual y regulación de alimentos, con el fin de proteger el nombre Café de Colombia, y de esta manera sostener la diferenciación, ya no solo por calidad, sino también por marca; esto calza a la perfección con el proceso de modernización comercial de la Federación, através de Procafecol, operadora de las Tienda Juan Valdez. De este modo aquellos que propendemos por la superioridad comercial de los productos nacionales, tenemos la tranquilidad jurídica de que la marca insignia de nuestros campesinos se encuentra protegida, y que desde nuestras montañas podremos seguir garantizando, sin lugar a objeciones, la calidad de nuestro café.
Como se puede ver, el sector cafetero, ha salido bien librado en las negociaciones, del TLC, debemos entender con toda claridad que los términos del tratado protegen las condiciones del sector, lo que garantiza en gran medida estabilidad de empleo e ingresos para una gran población campesina, además de mantener demanda laboral calificada en diversas áreas, para las organizaciones que apoyan y coordinan el desarrollo del sector. Por otro lado el impacto social que pueda tener el éxito global de la marca Juan Valdez, entrará a hacer parte de patrimonio del inconciente colectivo, que es necesario enriquecer para lograr la estabilidad social, política y económica del país.
Queda claro pues, que los caficultores salieron victoriosos, y que al margen de los posibles errores gerenciales del pasado, cuentan con el respaldo de unas instituciones, que ahora más que nunca deben apostarle a la competitividad cafetera, están llamadas aprovechar las ventajosas (y para el caso de un tratado de libre comercio excepcionales) condiciones que el TLC le ha brindado al sector.
PLAN NACIONAL DE DESARROLLO “ESTADO COMUNITARIO. DESARROLLO PARA TODOS”
El Plan Nacional de Desarrollo para el cuatrienio 2006-2010, se ha erigido como la propuesta de ideal tipo que continúa con la consolidación de los planteamientos centrales de su predecesor, (“Hacia un estado comunitario”). El actual plan de desarrollo se fundamenta en cinco principios fundamentales: seguridad democrática, respeto a las libertades públicas, construcción de cohesión social, transparencia y respeto a la independencia de instituciones del Estado.
Resulta sumamente interesante como en cada párrafo de la presentación preliminar del Plan de desarrollo, se nota el papel crucial del crecimiento económico, como piedra angular del esquema del plan, si bien en una lectura rápida encontramos el, ya bastante difundido concepto de seguridad democrática, al realizar la lectura de manera más profunda y con cierto detenimiento, podemos ver que todos los conceptos del estado comunitario propuesto están cimentados en una altísima ponderación del desarrollo económico sostenido.
Todo el corpus teórico esta fundamentado en una teoría económica en la que, adicionalmente a generar riqueza, se aclara que el grueso de dicha riqueza debe provenir del capital privado, y que esa riqueza bien distribuida será la encargada del progreso y desarrollo del bienestar para la patria. Todos los planteamientos del PND se han configurado como las herramientas para lograr ese crecimiento económico (política de seguridad democrática) o como las acciones necesarias para asegurar el impacto positivo generalizado del crecimiento económico (Programa de Familias en Acción).
Como se ha dicho, el Plan, se asemeja a un “ideal tipo”, que al menos en la su propuesta suena cautivador y benéfico para toda la población, ya que aparece como un planteamiento moderno que, de manera sutil entrega al sector privado la tarea del impulso económico de la nación, lo que per se, no es solo lógico, sino necesario, la complicación aquí surge, cuando se evidencia el complejo entramado socio-económico de la nación , donde los conflictos de intereses por parentescos familiares o filiales entre gobierno (entendido en su sentido amplio), e industria, dejan un manto de duda en cuanto a la ecuanimidad de las medidas.
Debemos centrarnos, en como, la realidad ha demostrado que el crecimiento económico de los últimos años ha sido satisfactorio y que al margen de ello existe en la mayoría de la población la percepción de que “las cosas han mejorado”; es nuestra tarea desde la academia indagar con más detalle, pues según los planteamientos del plan de desarrollo, el sector privado, que se encuentra en un lugar privilegiado, debe ser el encargado de jalonar el desarrollo integral de la población , en la medida que mejora su nivel de vida y acceso a las oportunidades.
Teniendo claro el papel del sector privado en la función de desarrollo de la nación paso ahora a ampliar, las posturas básicas que enmarcan la actividad industrial privada en el país, y como el Plan Nacional de Desarrollo, es el escudero de los intereses privados en el país.
“El plan tiene una vocación: un crecimiento económico vigoroso, con el horizonte de largo plazo, y construcción veloz de equidad”, esta es una frase del plan, que bien debe haber sido concebida sin malicia, ya que en la dinámica macro económica global, es apenas lógico que el país se deba guiar por los modelos competitivos de las naciones desarrolladas, con el fin de permitir la inclusión de Colombia, como país moderno en el ambito internacional, lo que redunda en múltiples beneficios para nuestros ciudadanos.
Pera esa misma frase deja abierta la ventana, a la desnaturalización del plan, por cuenta de la imposibilidad de redistribuir adecuadamente la riqueza generada por el sector privado, lo cual es apenas lógico, pues, todas las políticas económicas modernas, desde la misma constitución del 91, consagran la libertad de empresa y la propiedad privada, por lo tanto, la frase que es centro de esta reflexión, lo que viene a hacer es fortalecer el planeamiento de la supremacía de la empresa.
De allí proviene mi preocupación ya que, en los países en vía de desarrollo, como el nuestro, la mayor parte de los recursos productivos (tierra, capital, conocimiento) esta controlados por elites sociales que desde la constitución misma del país los han controlada, y que con el pasar de tiempo se han hecho mas cerradas; por ello, cuando en el plan se le deposita abiertamente a privados la responsabilidad de generar desarrollo, también se debe entender la responsabilidad tacita al estado de asegurara la redistribución de la riqueza, y es al parecer allí mismo, donde el plan se queda corto, en cuanto, los mayores desarrollos conceptuales están en materia de seguridad y desarrollo económico, y para nadie es un secreto que esto es beneficioso para toda la población, pero es mas provechoso aún para los sectores con mayores ingresos.
El plan le ordena al estado la responsabilidad de ser garante en el proceso económico, viéndose en la obligación de recurrir a algunos instrumentos como, la función misma del Banco de la Republica, que , como se consagró en la constitución de 1991, se ha mantenido como un independiente , cuyo mayor obligación es el control inflacionario.
Y es en este punto donde, desde mi perspectiva el plan, genera mayores dudas y preocupaciones en cuanto se compara con la realidad. Es el gobierno central el encargado de fijar el salario mínimo, que en estos momento aplica a más de cuatro millones de colombianos, ciudadanos de clase trabajadora que según las planteamientos del PND, debe ser beneficiados por la redistribución de la riqueza generada. Si bien, resulta notorio que el nivel de ingresos de esta masa obrera han aumentado en los últimos años, también es cierto que la inflación para los estratos bajos lo ha hecho de manera más agresiva que para los medios o los altos, como para el año 2008 cuando la inflación estratificada fue 8,99%-7,84%-5,60%; con estas cifras, el reajuste fue de un 7,67% es decir un 1,32% inferior a la inflación que afecto a los principales beneficiarios del salario mínimo; esto si contar que la política de reajuste salaria, por su implementación , siempre va a la zaga del IPC, con lo que son las “finazas de bolsillo” las más afectadas.
Lo anterior es preocupante para los logros de “equidad y cohesión social”, mas si se verifican las cifras de ganancias de empresas como Almacenes Éxito, que crecieron un 17% interanual o las muy nombradas de la banca, a las no tan mencionadas de la minería, que como sector ha visitado cifras de 10% de crecimiento anual.
Con esto queda en el aire el interrogante de si se esta haciendo lo suficiente en redistribución de la riqueza, y si tal vez es posible mejorar la política de reajuste salarial de modo que los crecimientos sectoriales se compadezcan con los crecimientos reales de la capacidad de compra de los trabajadores, no solo de sus salarios nominales.
Nuestro PND, es un muy buen ideal, pero la realidad nos “da campanazos” que deben llamar nuestra atención sobre puntos distintos al crecimiento económico y seguridad como únicos indicadores, pues al parecer aún hay por hacer en la construcción de equidad, sobre la base de la redistribución de la riqueza.
“LA CULTURA DE LA MODERNIDAD Y LAS ORGANIZACIONES”
Comentarios del texto del profesor Fernando Cruz Kronfly
El texto del profesor Cruz, se levanta como un resumen histórico y critico del proceso de modernización colombiano, es también una fotografía del estado actual de nuestra nación, Cruz muestra con gran tino y cierta crudeza los puntos neurálgicos del padecimiento de Colombia.
La perspectiva que nos revela el autor, resulta sumamente interesante, pues permite afrontar una descarnada realidad desde una perspectiva poco desarrollada; es por todos conocidos el hecho que vivimos un trance social marcado por un comportamiento especialmente conflictivo y violento de los jóvenes de nuestras ciudades, con esta afirmación no se están desconociendo otras tipificaciones de la violencia, solo estamos diferenciando un tipo especial de esta. Retomando a Cruz, es expresa la preocupación sobre como la modernidad atropella nuestra cotidianidad, haciéndolo de la misma manera desde hace tiempo ya, nuestra nación a tenido la particularidad de ser modernizada a medias, es decir, se modernizo el pensamiento de las masa de la sociedad, mientras el sistema económico y de flujo de capitales solo transformó su estructura sin modificar los beneficiados, y ni siquiera en las masa fue completa la modernización, el imaginario colectivo todavía conserva cierto ensimismamiento premoderno que juega en la ambigüedad del colombiano, el hecho que resulta innegable e irrebatible, es la primacía del dinero en el pensamiento de las nuevas generaciones (de la cual hago parte).
Hoy más que nunca la consecución de bienes materiales determinan el nivel de éxito y aceptación que de una persona tiene la sociedad general, somos una multitud de seres rapiñando de manera extrema cada centavo que esta a nuestro alcance, solo con la esperanza de con este poder comprar algo más. Por naturaleza somos seres competitivos, es una ley propia de todos los animales competir por territorio, estatus en el grupo, pareja sexual o reconocimiento, y los humanos no somos para nada ajenos a este mandato de la naturaleza, a lo largo de la historia hemos competido por estos trofeos; pero hoy por hoy y desde algún tiempo atrás redujimos a la simplicidad posible esta competencia, y existe una frase de la cultura popular que define con increíble precisión esta realidad contemporánea, “todo por la plata”.
Cruz reconoce el hecho anteriormente descrito y va más allá aun, aseverando que “el desarrollo económico alcanzado no corresponde en nuestro país con las ilusiones e imágenes que diariamente son instaladas en los potenciales consumidores, quienes en realidad resultan violentados por modelos de consumo que no están en posibilidades de volver realidad”, esta propuesta de Cruz es totalmente irrefutable, somos seres susceptibles a los estímulos externos, y la modernidad trajo consigo el más poderoso de todos , los medios masivos de comunicación, estamos indefensos ante el influjo de los modelos de consumo; en este punto entra en esta ecuación otro de los puntos que Cruz nombra, si bien las ambiciones y los anhelos de consumo se han modernizado, no ha ocurrido lo mismo con los medios de adquisición, en otras palabras, queremos más de lo que podemos pagar. Lo anterior tiene un peso determinante en la realidad social existente en estos momentos en las ciudades colombianas, que son básicamente concentraciones de población en su gran mayoría en las condiciones antes mencionadas, lo que implica un problema a solucionar, ¿Cómo saciar los impulsos de consumo?, ya sabemos que no es posible por la vía laboral, pero, existe otra vía que probar, la delincuencial.
Esta nación ha sido testigo del crecimiento de muchas fortunas a partir del crimen, lo que para algunos resulta un elemento alentador, pues se erige como la única opción que posibilita la realización económica, y es precisamente la población joven la más cercana a caer en este circulo.
Por algunas actividades realizadas con esta poblaciones de alto riesgo se sabe que muchos prefieren una vida de menos de veinticinco años pero con ingresos notorios, que veinticinco años de trabajo con ingresos bajos; esta es la expresión más dantesca de la sociedad de consumo producto de la modernidad mediocre de la que somos testigos y participes, Don dinero, con Cruz lo llama se convierte en el fin mismo de la existencia, es sinónimo de una felicidad comprada.
Lo anterior es otro de los puntos de la tesis de Cruz que es irrefutable, somos una sociedad virulenta, en cierta medida caótica impulsada por la necesidad que la modernidad nos ha infundido, además que la llamada crisis de valores que presenciamos en estos tiempos no hace otra cosa que facilitar la violación de todos los principio morales y éticos en pro del cumplimiento de los deseos personales.
Como Cruz lo rescata, llevamos casi dos siglos en este proceso sin tener un avance real, es más ni siquiera las clases dominantes vivieron a plenitud la modernidad, como ya se ha dicho la modernidad en estas tierras ha sido un proceso fragmentado e incompleto en el que lo cierto es que seguimos siendo un país subdesarrollado que para superar ese estado deberá pasar una serie de reformas en todos los niveles, entre los que podemos contar el que aquí hemos tratado; la tasa de satisfacción de nuestro pueblo deberá aumentar si se quiere disminuir la violencia, ya que siempre que sea más rentable “hacer una vuelta” que trabajar ocho horas al día por un salario mínimo (que es más mínimo que salario) , habrán personas que caigan en la tentación y sigan tiñendo de sangre y zozobra nuestras calles, hecho, que como Cruz lo dice es suficiente para marcar una generación.
En este punto, podemos reflexionar acerca del aparente pesimismo que Cruz le imprime a su discurso, pero acaso ¿no es esto verdad?, ¿alguno de los puntos que Cruz nombra hace parte de la ficción?..., pues desafortunadamente debemos ser plenamente concientes de que es así y las implicaciones que estos hechos tienen en las organizaciones. En este sentido es que podemos ver otra connotación del argumento del texto, pues si bien el paisaje es desolador, existe por otro lado alguna esperanza, en la que las organizaciones han de tomar gran valor como agentes de cambio y regulación social , en la medida que pueden contribuir a la satisfacción de las necesidades de consumo. En la medida que las organizaciones colaboren en la redistribución de la riqueza, serán entonces entes armónicos con la sociedad.
De una u otra manera, adelantarnos a un futuro incierto es un acto que ralla en al irresponsabilidad, podemos hacer inferencias e intentar prepararnos para lo que puede ser, pero sin total certeza.
Para terminar cabe destacar que e profesor Cruz se aventura a afirmar que es lo que depara el futuro y lo hace con toda la sinceridad posible, es allí, talvez donde podemos añadir a su tesis que es hora de buscar soluciones a la articulación de un proceso de modernización y post-modernización que es inevitable y es más, para muchos necesario, en todos los aspectos de la vida, sabemos que tenemos encima un proceso inevitable, esta en nuestras manos prepararnos para el. Nos queda pues la esperanza de que esta nación tan extrema y dramática encuentre el modo de modelar para su provecho la realidad que le atropellará y que de hecho ya lo esta haciendoA PROPOSITO DE LA LEALTAD DE MARCA
Cometarios sobre DIEZ … LA MARCA PERFECTA de por Javier Castillo, coordinador On-Premise, Coca-Cola FEMSA y ex alumno Licenciatura en Administración,ITAM)
Abordamos el tema de fidelidad de marca, tema, que como otros tantos del argot administrativo no presentan consenso teórico; aunque en este caso la discusión no esta en su definición si no su existencia.
Personalmente, me uno a James M. Casman en su defensa de la lealtad de marca como un fenómeno comprobable, y demostrable con la aplicación de las herramientas investigativas adecuadas, así como a las reflexiones de Jacob Jacoby y David Kyner acerca de lo que constituye la lealtad de marca.
En la vida practica y visto sin filtros académicos, es posible encontrar personas “casadas con una marca”, y escuchar frases como “Sony es Sony”, o casos, menos comunes pero no despreciables, de cómo, en varias generaciones de una familia predomina una marca de vehículos, o en el caso de los productos de consumo masivo, donde algunos consumidores se niegan rotundamente a probar un producto de una marca diferente a la “de toda la vida”. Si observamos estos fenómenos referidos al comportamiento de compra, de una manera profesional y analítica, resulta innegable que la lealtad de marca es una expresión de los hábitos de consumo de un segmento de población que prefiere adquirir producto de una marca, revistiendo dicha marca con unas ventajas competitivas que todas las compañías quisieran tener.
El punto clave de la discusión puede estar situado en la comprensión de la complejidad del fenómeno, ya que, al tratarse de un comportamiento humano, se requiere validar el componente cultural presente, que para el caso es de capital importancia. Lo anterior viene a enriquecer el que hacer mercadotécnico, que tiene entre sus intereses la fidelización de los clientes; y tal proceso requiere la comprensión detallada de cómo los clientes se comportan y que los fideliza, lo que solo se puede encontrar con un arduo trabajo de observación e investigación.
La lealtad de marca es, como ya he mencionado una fenómeno complejo que requiere múltiples herramientas para su dominio, (si es que puede ser dominado), pero algo que con certeza podemos afirmar es la importancia estratégica de la lealtad de marca para las empresa modernas, que desean competir en mercados globalizados, sea cual sea su producto o servicio.
Como administradores somos plenamente concientes de la utilidad practica de la lealtad como un activo corporativo, puesto que permite: ser resistentes a las crisis, capaces de responder a la competencia incluso si es innovadora, incursionar en nuevos mercados vía ampliación de negocios, usando la marca como punta de lanza de la estrategia, fortalece las finanzas de la empresa valorizando las acciones desde el marco de intangibilidad, lo que redunda en beneficios económicos. Estos hechos son la razón principal de prestar atención al tema.
Casos como el de Apple, que ha llevado la lealtad de sus clientes a escalas envidiables, son la muestra clara de que conocer a consumidor es el arma principal de la dirección para hacer exitosa la organización. Apple es un icono de la cultura pop de la primera década del siglo XXI, contado con clientes auto reconocidos como Mackeros, que son la epitome de la lealtad a una marca, personas que compraran productos de la manzana por encima de cualquier otro, muchas veces sin importar las características comparativas de los mismos.
Este fenómeno se ha explicado desde la conexión emocional que la marca ha creado son sus consumidores (de su segmentación y conocimiento)
Al margen de la discusión que esto pueda suscitar, esta el hecho evidente de que los administradores modernos debemos comprender las dinámicas de la lealtad de nuestros clientes, de la misma manera que Taylor hace un siglo comprendió la importancia del control de tiempos y movimientos.
Jorge Patiño
LA GLOBALIZACIÓN Y LA VIDA DIARIA
Entendiendo la globalización como un proceso de fortalecimiento de la interdependencia transnacional, caracterizado por el intercambio de bienes, servicios y capitales entre las naciones. Donde las transnacionales han cobrado protagonismo por cuenta del imperativo comercial de la liberización de los mercados, que han transformado progresivamente el papel del estado, ya que se ha abierto paso la concepción de la estandarización de reglas de juego en nombre de la fuerza del mercado como coordinador y regulador del orden social, económico e incluso cultural a nivel global. Lo anterior con las múltiples implicaciones políticas que tiene intentar poner en igualdad de condiciones las economías de naciones con diferencias notorias en su devenir histórico, ha resultado en una carrera donde del partidor no esta en el mismo punto para todos.
La globalización puede desempeñar un papel fundamental en la reducción de la pobreza. Numerosos países han logrado mejoras en sus sistemas educativo y de previsión social a consecuencia de la globalización. Lamentablemente, unos 2.000 millones de personas viven en países que no se benefician de la globalización, principalmente en partes del África al sur del Sáhara, el Asia occidental y la ex Unión Soviética. Esos países han sufrido un descenso en los índices de crecimiento económico, una pérdida de puestos de trabajo, una reducción de los ingresos y un deterioro de los servicios de educación y de salud. La disparidad de ingresos está aumentando, no sólo entre los países, sino en el interior de ellos
La creciente división entre los poseedores y los desposeídos ha dejado a una masa creciente en el Tercer Mundo sumida en la más abyecta pobreza y viviendo con menos de un dólar por día. A pesar de los repetidos compromisos sobre la mitigación de la pobreza en la última década del siglo XX, el número de pobres ha aumentado en casi cien millones. Esto sucedió al mismo tiempo que la renta mundial total aumentaba en promedio un 2,5 por ciento anual.
Mucho se ha dicho y queda por decir de las consecuencias negativas y positivas de la globalización, y los anteriores datos son solo una muestra del carácter ineludible de la globalización, por lo tanto la comprensión de este fenómeno debe partir desde la observación de nuestras acciones diarias y cotidianas donde se evidencia el proceso de formación de la “aldea global”, que todo habitamos y que estamos llamados a entender que los procesos macro económicos son la representación agregada de las acciones de los actores económicos (consumidores y empresas para este documento), y desde estas actuaciones podemos entender como somos parte del proceso globalizante.
Un hecho simple, cotidiano como escribir (para el caso de un estudiante universitario) es un evento altamente globalizado. Al escribir estas líneas lo hago desde un computador portátil Compaq, marca de origen Texano, fundada en 1982 que en 2002 se fusiona con Hewlett Packard, en una operación de cerca de 25.000 millones de dólares y 13.000 puesto de trabajo perdidos. La empresa opera en más de 160 países, su sede esta en Palo Alto California, sus productos son ensamblados en Kunshan en la provincia de Jiangsu en China, usando componentes hechos por toda Asia, equipos que luego son enviados a bodegas en Miami, bajo la custodia de la división mejicana de la compañía que terminan por enviarlas a Colombia donde una empresa colombiana se la vende a consumidores como yo; que si requerimos servicio técnico, debemos marcar un número telefónico gratuito que es contestado en un Call Center en Méjico. Esto sin contar que los equipos son transportados por UPS, una de las tres principales empresas de transporte de paquetes a nivel global (con sede principal en Atlanta).
En este breve recuento de la historia de un producto de relativo fácil acceso, podemos contar con la participación de 4 países y dos de las empresas globales más grandes del mundo, (en sus respectivos negocios), a esto debemos adicionar la política tributaria de excluir de pago de IVA equipos con valores inferiores a 82 UVT (cerca de $1.950.000) lo que es un estimulo a la adquisición de estos productos importados; aunque en este marco es necesario comentar que ya existen empresas Colombianas que operan en este negocio (Compumax) en la Zona Franca de Bogotá.
Adicionalmente, acceso a Internet (epitome de la aldea global, del trafico de información y herramienta de negociación global) por servicio de Telmex, multinacional mejicana de telecomunicaciones, que me permite el acceso a conexión de banda ancha y televisión internacional vía fibra óptica, (a precios inferiores al de operadores locales). Empresa que esta en el inventario de inversiones de Carlos Slim (tercer hombre mas rico del mundo, según revista Forbes 2009), que también es accionista America Móvil, que controla Comcel, empresa que me surte el servicio de comunicación celular; y es a su vez importadora de equipos tecnológicos que tienen un viaje similar al reseñado para los computadores. Empresa que recién ha sufrido un remeson en su cúpula mayor, que según informaciones extraoficiales tiene relación con algunas irregularidades de seguridad, facturación y relaciones sentimentales entre directivos; tema que ha tenido una resolución de talla internacional puesto que todo se ha manejado desde America Móvil en Méjico.
Toda la actividad empresarial que he comentado tiene impacto directo en la vida de todos, y el mismo hecho de tener acceso gratuito a todos los canales de información que he citado (pies de pagina), es un ejemplo vivo, y palpable de la globalización. Es la misma globalización la que nos permite acercarnos a ella, es absolutamente, frontal y ya tan incrustada en la vida diaria que debemos usar ocasiones como la redacción de este texto para recordar que no es un proceso alquímico lejano propio de economistas, sino una realidad que llega a todos nosotros, y que requiere la atención de todos los que nos interesamos en el que hacer administrativo y económico.
Queda pues brevemente evidenciada la dimensión del fenómeno, y la responsabilidad de crear soluciones a los hechos negativos generados por la globalización.
Nov 27 .2009
Para empezar es necesario clarificar como esta constituida la base productiva de vehículos en nuestro país, cuyo núcleo más representativo son tres empresas: GM Colmotores (Chevrolet), Sofasa (Renault) y la Compañía Colombiana Automotriz (Mazda).
En cifras consolidadas, las exportaciones colombianas de vehículos por años han sumado (en millones de dólares), en 2004, 420; 2005, 653, 2006,751; 2007, 1135; 2008 539, y en 2009 con corte a septiembre 177.
Estas cifras presentan una expresión clara de la dinámica exportadora de la industria, evidenciando un sistemático crecimiento del valor d exportaciones desde 2004 hasta 2007, y una posterior caída de alrededor del 50% para el año 2008, y un desalentador saldo a septiembre de 2009 con 177 millones de dólares, dato que deja más que claro que el monto de estas exportaciones serán al cierre del año, las más bajas en por lo menos 5 años.
El favorable comportamiento en este sector, durante mediados de esta década, se atribuye en gran medida a la dinámica del mercado interno venezolano, que era destino de cerca del 60% de los vehículos exportados. Venezuela, cuyo Producto Interno Bruto en 2007 creció al 8,4%, tasa alentadora para cualquier economía, lo que se reflejo en el consumo interno del país vecino, que para beneficio nuestro tiene una tradición importante en la compra de vehículos nuevos, esto lo convirtió en el comprador mas importante de vehículos producidos en nuestro país durante el año 2007.
La dinámica exportadora de 2007, no fue un caso aislado para la industria automotriz pues en total las exportaciones colombianas a Venezuela se incrementaron 69,1% en el primer semestre de 2007 en comparación al mismo periodo de 2006 las ventas a Venezuela pasaron de 1.126,2 millones de dólares a 1.904,6 millones de dólares en el lapso señalado, producto de las mayores ventas de vehículos y sus partes y prendas y complementos de vestir.
Es indudable que la bonanza petrolera del año 2007, la fuerte demanda en países que, como China o India, favorecieron que los precios del crudo alcanzaran máximos históricos en 2007.El precio del crudo de rondó los 100 dólares en Nueva York y tocó los 99,29 dólares el 21 de noviembre, algo nunca visto desde que en 1983 comenzaron a negociarse contratos a futuro de crudo. De allí el crecimiento económico registrado por Venezuela y su disposición para adquirir nuestros vehículos. Adicionalmente, se debe apreciar el momento de relativa calma que presentaban las relaciones binacionales puesto que no se r mayores trabas a la entrada de vehículos colombianos a Venezuela, aunque se iniciaba un tensionamiento progresivo de las relaciones, fenómeno que se exacerbaría con un bloqueo de 27 días en la frontera, que termino en la primer quincena del mes de octubre, después de repetidas protestas en el lado Colombiano por la instalación de peajes transfronterizos y a pesar de ello, durante los primeros 10 meses de ese año, Colombia envío a Venezuela 45.047 vehículos En ese mismo periodo las exportaciones de vehículos a Ecuador llegaron a 6562 unidades, lo que consolidó un periodo de “bonanza automotriz”, durante el cual las ensambladoras nacionales llegaron por momentos a trabajar turnos triples para cumplir con los requerimientos de la demanda interna y externa, dinamizando el empleo y los sectores conexos a la industria.
La caída en la cifras que se presentaron al inicio de este documento presentan un punto de inflexión el 31 de octubre de 2007 cuando en Venezuela, (principal mercado de exportación de vehículos), se publicó un nuevo marco legal de política automotriz, documento que se convirtió en una barrera al comercio binacional pues termino por restringir la importación vehículos desde Colombia. Esta disposición entro en vigencia el 1 de enero de 2008.
El impacto de la medida fue casi instantáneo, el 2 de febrero de 2008 se anunciaron los primeros despidos en Sofasa, 374 en total, pero posteriormente el consolidado de perdidas de puestos de trabajo rondaría la cifra de 1000; todo impulsado por que solo esta ensambladora dejó de exportar al vecino cerca de 22.00 unidades.
Todo termino en 2008 con exportaciones a Venezuela por 15.000 unidades, y un saldo total consolidado de exportaciones de vehículos por 529 millones de dólares (DANE), mientras tanto con Ecuador la situación se seguía tensionando tras la baja de Raul Reyes en ese territorio, el 2 de marzo de 2008, así, pues el entorno político, con los dos principales destinos de vehículos terminaron por afectar las cifras del sector.
Este año, en abril, se acordó el cupo de exportación de 10.000 vehículos a Venezuela, durante una reunión presidencial, en la que se buscaba mitigar los efectos de la disputa binacional y armonizar las relaciones, aunque fue cupo de 6.000 unidades menos que en 2008; pero esta cupo fue anulado por el propio presidente Chávez el 5 de agosto, dejando en precarias condiciones el comercio binacional de automotores.
Así, pues el saldo de exportaciones de vehículos a septiembre de 2009 fue de 177 millones de dólares, la caída de la cifra es la triste conjunción de la desaceleración de la economía global, y la innegable restricción impuesta por Venezuela. Lo anterior nos deja hoy con una situación donde las exportaciones a Venezuela son prácticamente cero, así lo ha reconocido el gerente de Sofasa . Afortunadamente en el frente ecuatoriano las cosas son más alentadoras, por cuenta de los acercamientos diplomáticos de los últimos días, y los empresarios nacionales esperan enviar a ese país antes de fin de año unas 1700 unidades.
Esta breve revisión de la evolución reciente del sector automotriz, permite observar como las condiciones políticas y doctrinales afectan el comercio internacional; es necesario aclarar que el deterioro del sector no se debe solo a la situación diplomática, sino que obedece a la sumatoria de las condiciones macroeconómicas (se espera una caída del 18% anual en las ventas locales) y las internacionales. Esta lamentable situación diplomática, obliga a un esfuerzo mayor por parte de las directivas empresariales, que para es el caso aquí reseñado ya han empezado a buscar nuevos destino de exportación, que lleven los niveles de producción al de tiempos pasados, y así mismo las tasas de empleo. Los mercados objetivos son Republica Domiciana, Chile y Costa Rica, economías estables, con regimenes políticos democráticos y abiertos al comercio moderno, son naciones “sintonizadas” con nuestro sistema económico y formas de comercio.
Lo importante es encontrar socios que permitan negociaciones claras, son estabilidad jurídica, y poder reflejar esa estabilidad de los negocios en condiciones de empleo y crecimiento igualmente sólidas al interior de país.
“COMPETITIVIDAD”
En este caso nos asiste la necesidad de detenernos en la evaluación de Colombia como nación competitiva y más específicamente observar en el impacto de la infraestructura logística del país en la competitividad de la nación.
Aunque primero es pertinente aclarar de que se habla al referirnos a competitividad; para ello nos apegamos al concepto del Ministerio de Industria y Turismo, que acepta que En el transcurso de los años se han presentado diferentes concepciones respecto de la definición del término de competitividad; de la teoría clásica de las ventajas comparativas se pasó a la de ventajas competitivas y a las nuevas teorías del comercio internacional, la cual incluye variables tecnológicas, economías de escala, habilidades administrativas que aumentan la eficiencia. Con la mayor apertura y globalización del entorno mundial, estos términos cobran vigencia. En este mismo sentido también acepta la existencia de múltiples mediciones como las realizadas por el Foro Económico Mundial FEM (competitividad como la habilidad de un país para alcanzar altas tasas sostenidas de crecimiento del producto per cápita), el Anuario Mundial de Competitividad IMD (la define como la habilidad de una nación para crear y mantener un entorno que sustente una mayor creación de valor para sus empresas y más prosperidad para sus habitantes.), el Doing Business del Banco Mundial.
Para este caso en particular partimos de la revisión del último ranking publicado por el FEM, donde Colombia quedó en el puesto 69 (entre 133 naciones, avanzó 5 puestos), este estudio es considerado por muchos como el más completo pues presenta 102 variables separadas en 11 pilares: instituciones, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y educación primaria, educación superior y formación, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral, sofisticación de los mercados financieros, preparación tecnológica, tamaño de la economía y sofisticación empresarial; es muy importante valorar ese ranking puesto que 10 de los 11 pilares son calificados perceptualmente por empresarios, lo que lo convierte en un reflejo de la confianza y el clima de negocios.
Los pilares del Indicador del FEM en los cuales Colombia obtiene las calificaciones más bajas son ‘innovación’ (3.2 sobre un máximo de 7), ‘infraestructura’ (3.2), ‘instituciones’ (3.4) y ‘preparación tecnológica’ (3.6). Por otra parte, los puntajes más altos se obtienen en: ‘salud y educación básicas’ (5.3) y ‘estabilidad macroeconómica’ (4.6). Estas cifras dan pie a revisar con detalle cada uno de los pilares, como por ejemplo Infraestructura.
El tema de infraestructura sigue siendo endémico para nuestro país, y desde la perspectiva gubernamental esta estrechamente ligada al transporte y la logística, que, en el ámbito del MCIT, guardan relación con el mejoramiento de la gestión empresarial, más que con la infraestructura misma (tema a cargo del Ministerio de Transporte). La logística, entendida como la optimización de tiempos y espacios desde el punto de producción hasta el de consumo final, es asimismo un factor crucial en la eficiencia productiva y el mejoramiento de los niveles de competitividad.
De allí que considere vital para el desarrollo nacional la revisión de sistema de infraestructura, entendido en su sentido amplio y productivo. Un estudio del Centro de Pensamiento en Estrategas Competitivas de la U del Rosario afirma que la actual estrategia de construcción de obras civiles tales como puertos, aeropuertos y carreteras no soluciona en forma definitiva el rezago que el país tiene en esta materia, sino que es necesario mayor coordinación de las políticas. La investigación señala que si se cumple el cronograma de dobles calzadas previsto para este año, el país apenas llegará a 800 kilómetros de dobles calzadas, mientras que Chile cuenta con 2.415 kilómetros en autopistas.
Pero aun así, esto no es suficiente. Según los resultados de la investigación realizada por el Cepec, y el Consejo Privado de Competitividad, es urgente diseñar un plan nacional de transporte y logística. El estudio fue revelado, el 20 de octubre, con motivo del taller sobre infraestructura que se realizó la Cámara de Comercio de Medellín. Un experto español invitado por la Cámara Colombiana de Infraestructura, planteó que las licitaciones deben tener más técnica que política.
Y creo firmemente en la necesidad imperiosa de reestructurar el programa de la red vial nacional, desarrollando un enfoque estratégico y técnico, donde se corrijan lo errores que son evidentes, en caso como el fracaso el plan 2500, que si bien ha entregado beneficios a alguna poblaciones, también a causado un desorden de responsabilidades territoriales en las responsabilidades de la red vial, además, que ha centralizado en persona del presidente de la republica la asignación de soluciones, lo que a todas luces es una practica negativa, en cuanto a que se ralentiza el proceso.
Por otro lado, los proceso licitatorios como el del a Ruta del Sol, el futuro destaponamiento del Darién, o el mismo Túnel de La Línea, son proyectos de importancia estratégica para el desarrollo de la productividad y la competitividad; se han visto manchados por retrasos problemas administrativos y han recibido múltiples señalamientos de sectores interesados en la rápida ejecución . Eso sin mencionar el gravísimo caso de la red vial en el pacifico colombiano y gran parte de lo llanos orientales.
El rezago en desarrollo vial, no es el único padecimiento del desarrollo de infraestructura que tenemos en el momento, pues nuestra red portuaria requiere intervención, que si bien ya se planea, debe ser urgente y efectiva, las ampliaciones de capacidad para el calado de buques es urgente, pues el comercio internacional, usa cada vez con mayor intensidad los llamados “súper cargueros”. El otro factor de infraestructura es la red aérea, la fluvial y las aeroportuaria, y cada una de ellas merece atención. Si bien El Dorado ya se encuentra intervenido por Opain, se requiere acelerar el trabajo en el aeropuerto que servirá a Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, mientras continuamos con la modernización de las terminales aéreas de ciudades intermedias.
Creo firmemente en la obligatoriedad de replantear la política de transporte convirtiéndola en una de transporte y logística, redefiniendo las mecánicas licitatorias, y creando un modelo integrado nacional de transporte , que use en cada subregión los medio de transporte que mas ventajas ofrezca a la nación: Se trata entonces de crear una estrategia integrada altamente tecnificada y por completo despolitizada, que mezcle el control publico con la ejecución de privados. Colombia debe verse como un todo interconectado a través de todos los medios de transporte. Pero esto solo es posible con la voluntad estatal, el fortalecimiento de los mecanismos de vigilancia y la experticia de los privados.
Es este pues, un camino para que Colombia sea vista desde el exterior como un país con una plataforma logística fuerte y moderna, lo que hará mejorar la posición en los rankings de competitividad, y a su vez atraerá mayor inversión al país, redundando en desarrollo para la nación.
Hemos avanzado, pues con los proyectos Ruta del Sol y la Autopista de la Montaña, la inversión en infraestructura pasa del 0,4% al 0,6% del PIB, lo que si bien es positivo, sigue siendo insuficiente para la dinámica nacional, por lo tanto la tarea de fortalecimiento es doble, no se trata solo de aumentar al inversión, sino de mejorar los mecanismos de inversión, y posiblemente reevaluando las relaciones entre instituciones como en INCO, INVIAS, el Ministerio de Transporte, DNP, y los consejos comunales, además de perfeccionar al ley 80 de contratación publica, fortaleciendo el escenario jurídico para que tanto el Estado como los licitantes mejores sus niveles de transparencia, eficacia y rapidez.
Nov 27. 2009
En el marco del proceso de internacionalización de la economía nacional, con el completo impulso y compromiso del actual gobierno, que se ha propuesto suscribir 9 tratados de libre comercio con 45 países. Dedicare las siguientes líneas a ilustrar y condensar los puntos más destacables del TLC Colombia – Canadá; en función de las oportunidades y posibles beneficios.
El tratado fue suscrito el 21 de noviembre de 2008 con lo que se consolida una iniciativa de mayor integración comercial alcanzada tras cinco rondas de negociación que se llevaron a cabo desde julio de 2007; (esta pendiente la ratificación del parlamento Canadiense). El tratado tiene como objetivo crear un espacio libre de restricciones en busca del crecimiento y el desarrollo económico continuo de los países . No solamente contempla la liberalización del comercio de bienes, incluye compromisos sobre el comercio de servicios, tránsito de personas, normalización técnica, compras del estado, inversiones y cooperación ambiental y laboral
Los beneficios del tratado son múltiples, Colombia podrá acceder con preferencias arancelarias a un mercado que importa el 4,5% del total mundial, y que se posiciona como el quinto país en el mundo por su volumen de comercio. A esto se suma que Canadá es una de las 10 principales fuentes de Inversión Extranjera Directa (IED) en el mundo, lo que como sabemos es punta de lanza de la estratégica económica del actual gobierno.
Este TLC que permite a Colombia acceso preferencial al 90% del universo arancelario del ámbito agrícola, y además, el 97% de los bienes industriales ingresará, de forma inmediata, tan pronto entre en vigor el TLC.
El impacto macroeconómico del TLC con Canadá, según el ministro Plata, esta calculado para generar un aumento en el PIB colombiano en 0,06% y las exportaciones en 0,21% y las importaciones en 0,08%. Si bien no son cifras dramáticas, si pueden llegar a verse aumento considerables en las ventas de alguna compañías. Lo anterior genera la necesidad (ya reconocida por el ministro Plata) de coordinar apoyos sustanciales a las Pymes, y a los planes exportadores de productos no tradicionales de modo que se maximicen los beneficios obtenidos en las negociaciones del tratado.
Las relaciones comerciales bilaterales en los últimos años están determinadas por una progresiva reducción de la representación de las exportaciones a Canadá en el total de las exportaciones nacionales así, 2005, 1,2%; 2006, 1,1% ; 2006, 0,9%; aunque al mismo tiempo el total en dólares de estas exportaciones pasaron de 176 millones en 2005 a 266,2 millones en 2007.
Lo anterior nos deja con una balanza comercial deficitaria que para agosto de 2008 ascendía 289,3 millones de dólares.
Estos datos son sustento más que suficiente para validar el TLC con Canadá. Según el ministro Luis Guillermo Plata, los sectores con impactos positivos en sus exportaciones son el del azúcar, arroz, productos procesados, textiles, cereales, aceites y grasas vegetales y vestidos y confecciones, entre otros.
En el mismo sentido Proexport en sus estudios sectoriales ha proyectado a los: Dulces (duro y blando), Aceite de Palma y sus derivados, Nueces, Bebidas no alcohólicas, Alimentos procesados, Frutas tropicales, Especias, Uniformes (Corporativos y Escolares), Ropa deportiva, Ropa interior, Prendas de control (fajas postoperatorias), Productos de tallas grandes.
Otra voz autorizada, el exministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Felipe Arias, declaró que el acuerdo permitirá el libre ingreso de azúcar crudo y refinado al mercado canadiense. También de flores, biocombustibles, frutas y hortalizas y productos forestales, en cuanto a la carne de cerdo, se logra una protección arancelaria de 13 años, lo que protege a los nacionales.
Es claro que este tipo de TLC impulsan la IED productiva, y esto ha de verse reflejado en la creación de empleo, de igual manera ocurre con la apertura de mercado, que en este caso se ha enfocado a las PYMES, es así como se acordó desarrollar 9 proyectos de cooperación en aéreas como inteligencia empresarial y cumplimiento de estándares.
Con la información presentada hasta el momento es posible observar que el TLC con Canadá, tiene como papel fundamental el auxilio a sectores de nuestra producción altamente golpeados por las situaciones comerciales internacionales como el caso de los textiles y por otro lado las diferentes opciones de productos agrícolas y agroindustriales, abren una baraja de posibilidades laborales para la base de la pirámide socio-económica, lo que resultaría sumamente provechoso para la economía nacional , ya que, en conjunto el aprovechamiento de las posibilidades que este TLC trae, permitiría: que los productores de diferentes sectores alcancen economías de escala mediante la exportación a nuevos mercados, el abaratamiento de procesos industriales vía importación de equipos, ganaremos puntos en la calificación de competitividad, estaremos encontrando mercado para productos como la carne de res, eludiendo los problemas políticos de los mercados naturales. Iván Amaya, presidente de la Asociación Colombiana de Productores Textiles, aseguró que desde enero de 2008 a la fecha en los sectores de textiles y de confección se perdieron unos 26.500 empleos, y observado las complicaciones con Venezuela, el sector tiene grandes esperanzas en los beneficios que tendría el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá,
Potencializaremos las exportaciones no tradicionales, con lo que estos sectores podrán crecer en producción y atacar nuevos mercados. Es allí donde radica la utilidad del TLC, puesto que sectores como el comercio de flores frescas, por ejemplo, recibe un espaldarazo de solidez lo que deja unas buenas perspectivas a futuro.
Con todo lo comentado, es claro que nuestro agro tienen grandes opciones en el marco de este TLC, y la labor de aprovechamiento de tales opciones deber ser una tarea juiciosa de planeamiento estratégico en temas tan delicados como biocombustibles, frutas y hortalizas y productos forestales; de modo que las estrategias comerciales permitan que la inversión en estos sectores dinamice la economía, insertando mas población a la actividad laboral, reduciendo el índice de desempleo y pobreza, lo que jalonara el consumo, al tiempo que permite a las compañías alcanzar economías de escala, que revestirán a ciertos sectores con ventajas competitivas, para luego ingresar a nuevos mercados; es claro que los impactos macroeconómicos en PIB de este tratado son limitados, pero las oportunidades comerciales son grandes, y es menester de las instituciones de fomento, y de la empresa privada convertirlas oportunidades en verdaderos beneficios.
Esta puede ser la parte inicial de la creación de cadenas productivas y clusters en producción agrícola, que si bien requiere aprendizaje e inversión, ya con el TLC aprobado cuenta con un respaldo jurídico suficiente.
Así pues al margen de lo comentarios de algunos detractores, el TLC Colombia-Canadá, es un paquete de opciones de negocio que pueden ser la salida a muchos de las complicaciones comerciales de hoy en la nación.
[1] http://www.mincomercio.gov.co/econtent/newsdetail.asp?id=6791&idcompany=7
[2] www.dinero.com/.../tlc-canada-pasa-sancion-presidencial/62358.aspx
[3] www.dinero.com/.../tlc-canada-pasa-sancion-presidencial/62358.aspx
[4] www.dinero.com/...tlc/quien-sirve-tlc-canada/61146.aspx
[5] Exportaciones Canadá (Macrorrueda USA-Canadá) Informe Exportaciones-Canadá Octubre 2008
www.dinero.com/...tlc/quien-sirve-tlc-canada/61146.aspx
Los proceso de integración comercial, empresarial y económica de América Latina se han intensificando, y el caso de Colombia y Brasil es uno que merece especial atención puesto que esos procesos de integración se “detonaron” hace aproximadamente 4 años, específicamente hablando de inversión extranjera directa, desde el 2005 la IED brasileña en Colombia ha crecido sistemáticamente, en el periodo 2005-2006 se duplicó, y en comprendido entre 2006 y 2007, presentó un salto de 2000 puntos porcentuales (año pico). Además de esta cifras es necesario recordar que el consolidado de comercio binacional ha crecido un 150 por ciento en la variación 2005-2009.
Hoy en día en Colombia operan 30 empresas brasileñas con actividades de aviación, industria, construcción, inmobiliaria, minería, transporte, electricidad, siderurgia, petróleo y servicios dentro de las que podemos contar a Gerdau (en 2005 adquirió Sidelpa- Diaco por 115 millones de dólares, y que han anunciado inversiones para los próximos años de alrededor de 500 millones de dólares), Votorantim Metais Ltda. (en 2007 adquiere Acerias Paz del Rio por 490 millones de dólares), Grupo Tigre y Marco Polo son solo algunas de las compañías que podemos citar, sin olvidar el súper sonado caso de Avianca – Sinergy.
La operación de venta de Avianca a Sinergy se dio en 2004 cuando el grupo brasileño (bajo el control de Germán Efromovich) adquiere ala Colombiana; en un primer momento Sinergy pagó US$63 millones por el 75% (50 % de Julio Mario Santo Domingo y un 25 % de FEDECAFE) de Avianca y asumió pasivos por alrededor de US$220 millones y posteriormente el 1 de diciembre de 2005 La Federación Nacional de Cafeteros vende su participación accionaria del 25% a Sinergy por 23 millones de dólares . Para esa época Continental, Taca y LanChile fueron llamadas a ofertar por la compañía, pero desistieron de la operación, (Avianca era una empresa problema para la fecha).
Sinergy es propietario de la aerolínea Ocean Air de Brasil, controla Vipsa en Ecuador y además posee un 49% de Wayra Perú. Como respuesta competitiva a esto, en el año 2005 Aerorepublica es vendida a Copa Airlines por un monto que se mantuvo en secreto.
En el 2007 Avianca anunció la ampliación de su flota de aviones por un total de US$2900 millones. El cambio de propiedad de Avianca, la segunda aerolínea más antigua del mundo fue un hito en su misma naturaleza ya que se convirtió en la renuncia del país a la propiedad de una de sus empresas emblemáticas, eso visto desde la orilla emotiva de la transacción, puesto que teniendo en cuenta la dinámica del negocio de transporte aeronáutico, se hacia obvio que Avianca no podría competir con los demás actores continentales del negocio, por lo que se era inevitable el la venta de la compañía, además de las condiciones circundantes, sobre todo aquellas que involucraban a sus dueños. Ya que la organización económica de Julio Mario Santo Domingo iniciaba por ese entonces un proceso de concentración estratégica (como preparación del negocio Sab Miller), con el inicio de esta década la organización se concentró en el negocio de bebidas alcohólicas y vende Caracol Radio (a Prisa por 58 millones de dólares en el 2000), el negocio de jugos Tutti Fruti (a Postobon 51 millones de dólares). Mientras tanto, el otro copropietario de Avianca, la Federación Nacional de Cafeteros, revaluaba su política, y opta por usar los recursos de la venta en apoyo a los caficultores.
De este modo se suman los intereses de los tres interesados, además del buen ambiente generado en el país que ya para esa época se percibía un ambiente de mayor seguridad lo que iniciaba la campaña de recuperación de la confianza inversionista. Con el ingrediente adicional de la buena disposición de Colombia para negociar con Brasil, como lo aseguró el presidente Álvaro Uribe en una de sus intervenciones “Nos gusta mucho la inversión brasileña, porque tiene un concepto de producción, de riqueza social, de visión de largo plazo. No es inversión de largo plazo”
Retomando la evolución del caso Sinergy, es necesario mencionar que , después de Brasil, es Colombia el principal objetivo de inversión del grupo, donde ha adquirido Helicol y Tampa Cargo, continuando así con la inversión en aviación, y el uso intensivo de recursos en tecnología, para hacer más competitivo al grupo; proceso exitoso si tenemos en cuenta que Avianca aparece en el top 100 de multinacionales latinas del Boston Coultig Group, reconocimiento con el que se hace justicia a sus ventas anuales son del orden de 1.850 millones de dólares. Y que desde hace varias décadas, sostiene un análisis de Fitch Ratings Colombia, ha llevado a cabo una expansión mediante la cual estableció una gran variedad de rutas domésticas e internacionales, tanto en carga como pasajeros.
La experiencia vista desde la tribuna empresarial ha sido un éxito total, más aun si tenemos en cuentas los acontecimientos recientes, como que Avianca tomara control completo de Ocean Air (Brasil), con lo que Avianca entra al mercado brasileño. Ademas la inversión no se detiene ya que las aerolíneas en conjunto planean de ampliación de sus flotillas, con la compra de unos 90 aviones tipo Airbus y Boeing para ambas, 70 de los cuales serán para la colombiana.
El éxito de Avianca creció desde la compra. Mientras en 2004 la aerolínea vendía US$700 millones, al cierre de 2008 facturó US$1.900 millones. En el mismo lapso, el Ebitda pasó de US$40 millones a US$190 millones, el número de aviones de 40 a 60, la caja de cero a US$200 millones, el número de pasajeros transportados creció 13% por año y la participación de mercado aumentó dos puntos por año, de modo que hoy tiene cerca del 60% del tráfico aéreo nacional.
Sinergy, y más exactamente Efromovich, continuó la inversión en Colombia entrando en mercados agrícolas y de biocombustibles, campos en los que ya ha previsto inversiones por 150 millones de dólares para los próximos 4 años. Lo que demuestra que inversión trae más inversión
El caso de Avianca (que hoy vale unos US$570 millones) demuestra que la dinámica de los negocio internacionales y de inversión extrajera directa son una vía de desarrollo económico real, que como en esta ocasión salvaron una compañía inviable y la trajo al éxito, fortaleciendo no solo a la compañía misma sino la plataforma logística del país, internacionalizando la aviación colombiana, dándole mayores y mejores servios a los viajeros y remitentes de carga. Lo que deja claro que aquí están pasando cosas, y que la IED d
Los administradores y en especial aquellos interesados en el marketing, compartirán conmigo el interés cuasi obsesivo por la evolución de las grandes marcas, y como han estado irremediablemente ligadas a la transformación misma de la sociedad contemporánea.
La ilustración hecha por Douglas B. Holt acerca del caso Mountain Dew , es una muestra clara y precisa de la importancia estratégica del componente cultural en las decisiones de marketing; y de la importancia del conocimiento de este factor. Por lo tanto me referiré con especial énfasis a la última etapa de la marca en su mantenimiento como icono, en el marco temporal de finales de los 80 e inicios de los 90 (mi conocimiento me acerca en especial a este tiempo).
La sintonía creada por la compañía con la generación X, con los slackers, fue el punto critico de al reinvención de la marca, y se aferró a un proceso socio-cultural de inmensas dimensiones, en una época especialmente mítica, puesto que coincide con el surgimiento del movimiento Grunge, y el rock universitario que se conocería luego como alternativo; la consigna del imaginario colectivo de desenfado por los modelos, cierta insatisfacción social, y la creencia del poder hacer todo, fueron los detonantes de un época que cambiaria la concepción del mundo para toda una generación, que encontró su espacio propio en el mercantilizado mundo que criticaban. Es el autor quien nombra a Nirvana como protagonista de la época, y hoy podemos decir que la época se mitificó en la persona de Kurt Cobain, que se cuenta como uno de los artistas fallecidos mas influyentes y rentables de la historia.
Este hecho da cuenta de la importancia del mito como fuerza social, y de la necesidad del marketing por crear, representar y aprovechar los mitos en pro de la construcción de un icono, que no es nada diferente a un referente determinante para la masa de una época determinada, lo que nos lleva a otra necesidad, la necesidad de reinvención permanente, que esta regida poro cinco principios que Holt enumera asi: Apuntar a las contradicciones nacionales, Hablar con voz rebelde, Crear mitos que lideren la cultura, Valerse de la autoridad política para reconstruir el mito. Valerse del conocimiento cultural.
Estos ítems, que el autor acota como vitales en la construcción de una marca icono, son, como se aprecia en sus nombres conceptos fuertemente edificados desde la observación y entendimiento de los fenómenos humanos en su conjunto como sociedad cultural, por lo tanto se entiendo el llamado vehemente que hace el autor sobre la imperiosa necesidad de que los gerentes se conecten con la sociedad, para edificar iconos.
Para tales fines hoy contamos con muchas ciencias, que para nuestro caso de estudio vienen a ser de apoyo ya que todas las ciencias humanas como la antropología, la historia y la sociología, nos permiten comprender la velocidad de los cambios culturales y los sistemas simbólicos de los grupos humanos. Este es talvez el centro del desarrollo conceptual, ya que los iconos lo son si en realidad encarnan el sentimiento y necesidades de un grupo social que lo eleva al mencionado nivel.
Para citar un caso diferente al de Dew, podemos recordar el caso Apple, considerada por todos una marca emocional, y reconocida por su manzana minimalista a medio morder que es el estandarte de una generación “tecnofila”, con posturas desenfadadas y rebeldes convencidos de que se piensa diferente. En este punto se observa un componente clave en la iconografía comercial, la rebeldía, concepto que en si mismo ya es apasionante para todos los humanos, este sentimiento es determinante ya que en un mundo normatizado todos sentimos una conexión rota con la rebeldía, y por ello se construyen iconos universalmente compartidos que recuerdan los que se entiende por rebeldía; y son muchas las marcas que se han desarrollado así Marlboro, Harley- Davidson, Apple, Absolut, Volkswagen, todas y cada una iconos, referentes de diferentes concepciones de rebeldía, pero todas en conexión con la cultura.
“LAS ZONAS FRANCAS Y LA IED”
En las linesas siguientes he decidido abordar la temática de las zonas francas y revisar su utilización como incentivo a la inversión extrajera directa; la pertinencia del tema es absoluta, puesto que el país a emprendido un proceso de “caza de inversión”, usando como punta de lanza la creación de confianza, aterrizándola en las zonas francas, adicionalmente todo el aparato institucional se ha adaptado para atender esta materia.
Claro es, que el modelo de régimen de zonas francas no es una invención aligerada, si no el fruto de un dedicado y decidido trabajo intergremial, que podemos marcar como iniciado en 1994, cuando Colombia se comprometió con la Organización Mundial del Comercio (OMC) a desmontar en el 2002 los subsidios prohibidos (atados al desempeño en exportaciones), entre otros, la exención de renta que el régimen franco ofrecía a los ingresos de los usuarios industriales por ventas a mercados externos.
Con esa presión en hombros, se obtiene una extensión ante la OMC hasta el 2006 mientras tanto gobierno, legisladores, gremios, academia y sector privado, buscaban una figura nueva de incentivo que sirviese para la promoción de las exportaciones colombianas, con los beneficios que ello conlleva en materia de generación de empleo, divisas e impuestos indirectos.
Todo se materializó con la Ley 1004 de 2005, que hoy por hoy es el marco supremo de operación de zonas francas, aunque no es el único documento normativo, a este podemos añadir el decreto 383 del 12 de febrero de 2007 y el decreto 4051 del 23 de octubre de 2007.
La secuencia lógica quedó dictada por la intención de le ley 1004 de ajustar la legislación a las exigencias de la OMC, promoviendo la atracción de inversión, la generación de empleo y el incremento de la competitividad. Si bien en materia aduanera cambiaria la ley no modifico dramáticamente el régimen vigente, si lo hizo pero en materia tributaria estableciendo una tarifa única de renta del 15 por ciento, aplicable a partir del 1º de enero del 2007 a todos los ingresos generados por los usuarios industriales de bienes y servicios. Además, la ley posibilita eximir del impuesto a las ventas (IVA) a aquellas realizadas desde Colombia a usuarios industriales de zonas francas.
El alma de la ley 1004, en función de lo que pretendía, está claramente descrito en su articulo 2, donde se pretende a la zona franco como, un instrumento para la creación de empleo y la captación de nuevas inversiones de capital, el desarrollo de procesos industriales, ser polos de desarrollo de la competitividad regional y promover las economías de escala.
Como he dicho esta es el alma de la ley, pero para el alcance de tales pretensiones se vale de conceptos puntuales y sustanciales para el tema aquí tratado; conceptos como el del artículo 5, donde se incluyen modificaciones al estatuto tributario, siendo las mas notable la de fijar en 15 % la tarifa de impuesto de renta para los usuarios de las zonas, en calidad de usuarios, aunque excluye de este beneficio a los usuarios comerciales, es decir, según la definición que el mismo documento aclara, aquellos usuarios cuyo objeto social sea comercialización, almacenamiento, mercadeo o conservación de materiales en las zonas francas, enfrenta la tarifa corriente de impuesto de renta.
Con esto parece claro que la ley es consecuente con lo que he llamado “lama” puesto que se privilegian actividades manufactureras e industriales, que habitualmente son intensivas en mano de obra.
Posteriormente, el decreto 383 del 12 de febrero de 2007, continua con la modernización del estatuto franco, esta vez la norma se ocupó de definir los regimenes de faltas, y de ajustar las definiciones normativas del caso como las zonas francas permanentes y transitorias y los requisitos para alcanzar al calidad de usuario; modificó el Decreto 2685 de 1999, para hacer lo mas acorde a la nueva ley; dentro de sus definiciones es notable la incluida en el Artículo 393-21. acerca del usuario comercial. Es la persona jurídica autorizada para desarrollar actividades de mercadeo, comercialización, almacenamiento o conservación de bienes, en una o varias Zonas Francas. Los usuarios comerciales no podrán ocupar, en conjunto, un área superior al veinticinco por ciento (25%) del área total de la respectiva Zona Franca.
Con esta disposición se hace evidente de nuevo el interés por privilegiar y defender actividades industriales y de servicios en las zonas francas.
El tercer documento normativo al que me refiero es el decreto 4052 de 2007; en este documento se redefinen y perfeccionan las disposiciones por las cuales un particular se puede postular a ser usuario operador de una zona franca, así como algunas prohibiciones, tal como la de no poder convertir en zona franca territorio apto para explotación de recursos no renovables (hidrocarburos, minerales), se crea la Comisión Intersectorial de Zonas Francas.
La lectura de estos tres documentos permite observar la línea enunciada desde el inicio de la modernización del modelo franco para Colombia con la ley 1004, esta velado en todos los textos la intención de crear zonas francas para los industriales que ocupen cantidades importantes de mano de obra, por lo tanto es de suponer que nos refiramos compañías de ensamblaje y manufacturas, que sea catalogables como usuarios industriales. Aunque no los beneficios no son exclusivos para estos grandes capitalistas pues la puerta de entrada para inversiones menores queda abierta y quienes estén en esta línea, podrán instalarse en alguna de las zonas francas que hoy se encuentran declaradas, utilizando el esquema progresivo definido en el Decreto 4051 de 2007, que permite la ubicación de Pymes como usuarios industriales de bienes o servicios, acreditando requisitos de inversión y empleo acordes con su tamaño.
Así, por ejemplo, las empresas cuyos activos totales sean de US$100.000 no requerirán requisitos mínimos de inversión ni empleo, mientras que las empresas cuyos activos totales superen los US$6 millones, deberán realizar una inversión de US$2,5 millones y
generar 50 empleos directos.
Aunque es obvio, que se trata de un llamado a los inversores internacionales, puesto que la tabla tarifaria de patrimonios y capitales requeridos para operar en las zonas, son cifras que si bien no son astronómicas, si son referentes de compañías con músculo financiero importante, y en ese grupo entran las multinacionales.
Para revalidar la importancia de las zonas francas en el escenario de los negocios internacionales, basta con dar un vistazo a la tendencia global. Un ejemplo claro de esta dinámica fue socializado por Thomas Farole (Banco Mundial) en el congreso de la Asociación de Zonas Francas de las Américas celebrado en septiembre en Cartagena
Según la presentación de Farole, a la fecha existen alrededor de 2.000 zonas francas en el mundo, uniempresariales y multiempresariales, que generan cerca de 50 millones de empleos y 180.000 millones de dólares en exportaciones. El impacto de las mismas en términos de empleo, exportaciones, Inversión Extranjera Directa y mejoramiento de tecnología y know how, es muy diferente en cada región, por lo que no es tan fácil sacar unas conclusiones aplicables a todos.
La dinamica laboral en zonas francas de muchos países, no representa más del 1% de la ocupación total. Por ejemplo que en República Dominicana las zonas francas representan un 6% de tasa de ocupación, Mauritius el 24% y Emiratos Árabes Unidos el 25%. En cuanto a representatividad de las exportaciones, en Nicaragua y Madagascar los envíos desde las zonas francas son el 80% de las exportaciones totales del país; y en Filipinas el 78%, República Dominicana el 77% y en Bangladesh el 76%.
Deteniéndonos en un caso cercano, para Costa Rica, las zonas francas también han sido una fuente de diversificación de su oferta externa, al pasando de representar el 10% de las exportaciones totales de ese país en 1990, al 55% en el 2003; y lo aún más importante, de comerciar casi exclusivamente textiles a ser en exportador de productos eléctricos y electrónicos.
Y enlazando lo que es foco de este texto, la inversión extranjera, podemos ver el extraordinario caso de China donde el 80% de las zonas pertenecen a inversionistas de distintos países, pero en muchos otros, no es así. Este proceso, como ya he dicho no se presenta de manera igual en todas la naciones, y de hecho encontramos casos tan dispares en algunas materias como el de la incorporación de valor agregado nacional, puesto que en las zonas francas coreanas se suma casi un 80%, mientras que las de países como República Dominicana no ingresan ni 0,01 % de materias primas locales.
Retornando al escenario nacional, y de acuerdo a datos suministrados por el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, a noviembre de este año en 12 departamentos, el régimen franco actual se proyecta como un instrumento clave para generar mayores inversiones, de las cuales el Gobierno Nacional ha aprobado, hasta el momento, 18 zonas francas permanentes y 37 uniempresariales.
Es de destacar es la variedad de las actividades sectoriales que se observan en las zonas francas aprobadas por ejemplo, el sector de servicios cobra fuerza para atraer más inversiones en las regiones sobre todo en Caldas, Cundinamarca y Antioquia.
De éstas, se resalta Econtac Col SAS, localizada en Manizales, que se dedicará a la prestación de servicios de telecomunicaciones (capita español), el monto de la inversión de este proyecto es de 24.790,6 millones de pesos y nuevos puestos de trabajo para 560 personas. También forman parte de ese paquete la Clínica Los Nogales SAS, de servicios de salud y cuya operación será en Bogotá, y la Sociedad Médica de Sabaneta S.A., que operará en ese municipio de Antioquia.
Bolívar representa hoy un destacado eje de desarrollo empresarial a nivel regional al contar con los montos más altos proyectados en inversión. Las siete zonas francas de este departamento, prevén inversiones de 6,76 billones de pesos y 2.130 empleos proyectados. De las ZF aprobadas en esta área, cinco son industriales, una agroindustrial y una de servicios.
Cundinamarca aparece también como una región dinámica al contar con 18 proyectos, entre ZF uniempresariales y multiusuario. Éstas representan inversiones por 2,19 billones de pesos y una generación de 23.813 empleos directos formales nuevos.
Antioquia, Cauca y Magdalena cuentan cada uno con cinco zonas francas. En el caso de Antioquia, de ese número, dos son industriales, dos de servicios y uno agroindustrial, con una proyección de flujos de capital por 262.211 millones de pesos y una generación de 3.170 empleos.
Para el Cauca, se han aprobado también cinco zonas francas, de las cuales cuatro son industriales y una agroindustrial. En este caso, las inversiones proyectadas suman 163.230 millones de pesos, mientras que el número de empleos directos asciende a 1.268.
Atlántico cuenta con cuatro ZF aprobadas, que proyectan inversiones por 615.266 millones de pesos y unos 5.171 empleos directos. Uno de los proyectos más destacados es el de la Zona Franca La Cayena, destinada a la fabricación de productos para la construcción.
Los departamentos de Boyacá, Caldas y Santander cuentan con dos ZF para cada uno. En el primer caso (Boyacá), los proyectos representan inversiones por 462.334 millones de pesos y los empleos directos suman 2.391. Para el departamento de Caldas se estiman inversiones por 41.432 millones de pesos y una generación de mano de obra que equivale a 1.380 empleos directos.
Santander por su parte registra inversiones por 98.291 millones de pesos y un total de 203 empleos. Para Risaralda hay una inversión prevista es de 5.077 millones de pesos y una generación de mano de obra representada en 500 empleos. El Meta por su parte registra un monto de de inversión de 199.800 millones de pesos y 83 empleos directos.
El Valle del Cauca cuenta con tres ZF, que prevén inversiones por 581.540 millones de pesos y la creación de 2.487 empleos.
Las cifras son alentadoras, los procesos de zonas francas avanzan sin mayores contratiempos, los procesos de inversión son fundamentales para estos tiempos difíciles donde los flujos de inversión y el crédito aun están resentidos, y donde algunos autores y líderes gremiales muestran algún conato de temor por enfermedad holandesa, aunque es una posibilidad bastante remota por el momento.
El ministro Plata ha declarado abiertamente su admiración por el ejemplo irlandés, y desea llevara Colombia por este camino
Irlanda echó mano de la inversión extranjera para potenciar su crecimiento hacia sectores diversos, de valor agregado, para lograr aumentar su competitividad y su intercambio comercial, hasta el punto de invertir el porcentaje de las exportaciones que constituían el fuerte de su producción (lácteos, ganado bovino) para darle paso a la venta masiva de software y tecnología. El caso fue exitoso pasó de un PIB per cápita de 13.000 a 39.000 euros en tan sólo 11 años; aumentó sus exportaciones de 34 billones de euros a 131 billones; y redujo su desempleo del 15 al 4%, constituyendo un comportamiento económico deseable.
La estrategia irlandesa partió por la reducción del impuesto de renta para inversionistas, el cual pasó del 40% a 12,5%. Mediada homologable a lo hecho aquí, y la medida se su éxito se puede observar en el crecimiento sostenido de la inversión extranjera directa en el país, desde 2002 hasta 2007. Con solo ver un periodo interanual palpamos esta realidad, entre 2006 y 2007 la IED en Colombia pasó de 6.464 a 9.028 millones de dólares , es decir un repunte del 40% (CEPAL).
Un factor de medida del impacto de esta política, es la presencia de multinacionales en nuestras zonas francas; son casos exitosos el de Gyplac, empresa de Etex Group, con sede matriz en Bruselas, e identificada en Colombia bajo el la marca Colombit, Gyplac invirtió 36 millones de dólares en la planta de Cartagena, generando 150 empleos.
En el caso de PepsiCo, la zona franca aprobada se dedica a la producción de papas fritas, plátanos y tortillas, principalmente. Las instalaciones de la productora de bebidas Gatorade y de las papas Lay"s, están en Funza, y demandaron una inversión de 36 millones de dólares (deberá llegar a los 42 millones) generando 220 empleos.
Kimberly Clark, en Barbosa, gracias a la inversión de 36 millones de dólares empezó a operar el 12 de mayo de ese año, KC Antioquia Global, que es una inversión de la multinacional Kimberly Clark Corporation, en el norte del Valle de Aburrá, este proyecto genera 180 puestos.
Siemens, invirtió en Tenjo, Cundinamarca cerca de 46 millones de dólares, en la planta de transformadores, motores de variados caballos de potencia, tableros de control y protección con última tecnología y audífonos. Se inauguro el 1 de octubre generando 215 empleos.
Estos casos, tiene en común haberse constituido como Zonas Francas Permanentes Especiales, y que los directivos de estas compañías declaran que los alivios tributarios, y la situación económica y política del país generaron factores claves para el establecimiento de su sedes, esto sumado obviamente a las ventajas comparativas de nuestra posición.
Queda un caso más por nombrar, en la lista de destacables, y es el caso de Cervecería del Valle, corresponde a una inversión de más de 200 millones de dólares, en terrenos pertenecientes a Yumbo, terminada el 30 de mayo de 2008, convirtiendo esta planta en una de las mas modernas del mundo y pieza fundamental del engranaje estratégico de al compañía. Este caso es memorable ya que fue la primer zona franca uniempresarial de Colombia. Para ilustrar la importancia de estas movidas de IED basta con recordar los estimados de recrusos usados en la construcción; que incluyendo todos los procesos se requirieron 2,5 millones de horas hombre, es decir, que se llegó a tener en días pico de la obra a 2.300 personas trabajando. En el desarrollo de la planta participaron además empresas como Metecno, Adiela Lombana Acabados, Argos, Extrumetal y Diaco. La compañía Lehner, por ejemplo, suministró 22.100 metros cuadrados de cerramientos.
Queda claro, con estas cifras la importancia fundamental de la inversión extrajera directa productiva en el país, y como el modernizado régimen de zonas francas que nació con la ley 1004, es el artífice, en gran medida de grandes proyectos de inversión productiva, de los cuales aquí he recordado algunos, pero como estos existen otros que suman en la balanza, y no solo en la de ingresos por IED sino en la de generación de empleo, y de movimiento del aparato productivo en general.
El modelo aspiracional irlandés en el que se ha basado el proceso colombiano, es un ejemplo claro de que la IED, bien dirigida genera desarrollo, y que para captar dicha inversión , es necesario ofrecer un ambiente atractivo, y en este sentido , es posible decir que la tarea se esta haciendo bien; (al margen de la discusión doctrinal que esto conlleva), no es momento de bajar los brazos en la labor y seguramente jamás lo será.
Si bien los beneficios tributarios parecen ser la punta de lanza de la estrategia, el estado debe tener la capacidad de forzar la situación y obtener beneficios por un camino diferente, de modo que lo que no se recauda en tributos, ingrese de modo diferente en beneficios para el país.
Hasta la fecha las disposiciones normativas han sido acertadas en el sentido que han encausado la creación de zonas francas por la vía de la actividad productiva, lo que no quiere decir que se deba bajar la guardia, ya que podemos correr el riesgo de, en el afán de traer IED, flexibilizar la legislación y terminar por “perdonar tributos” si asegurar beneficios; y es eso precisamente lo que la ley ha evitado , y debemos seguir evitando, para de este modo hacer de la IED el camino de desarrollo del país y convertir , por que no a Colombia en la Irlanda de Suramerica.
“LA MIOPIA DEL MARKETING -- Theodore Levitt”
El texto clásico del profesor Levitt, es una pieza clave en el entendimiento de la labor mercadológica moderna; el texto esta diseñado como una retrospectiva del papel del marketing en diferentes procesos empresariales del siglo XX; y utiliza esa visión retrospectiva para señalar las falencias de la gerencia en términos de la desatención de lo que en realidad es marketing.
Levitt parte de llamarnos a aceptar que en muchos casos hay grandes falencias administrativas, como en los casos en que la responsabilidad de las caídas en rendimiento se le carga a mercados saturados; cuando en realidad lo que ha y es falta o errores en la gestión.
El proceso histórico que usa Levitt para su ilustración pasa por la revisión de las dinámicas de principalmente tres industria, el cine, la ferroviaria y la petrolera; y apunta a que cada una de ellas a tenido problemas gracias a la mala definición de sus negocios, a cierto tipo de arrogancia causada por la excesiva comodidad, y en general a supuestos equivocados, que terminan por afectar la calidad de las decisiones.
Lo anterior se hace claro cuando se piensa en el caso ferroviario, donde los ejecutivos se situaron en el negocio de los trenes, cerrando su rango de maniobra y focalizándose en un producto, cuando lo más indicado hubiese sido aceptar que el negocio era el transporte.
La diferencia puede parecer sutil, pero en realidad es de importancia estratégica, ya que referirse a trenes implica concentrar todos los esfuerzos y la visión misma en un producto en particular; mientras que hablar de transporte define la operación en sentido de la necesidad que se le esta supliendo a los usuarios; dejando un margen de maniobra en el sentido estratégico y táctico, permitiendo visionar ajustes de la organización de modo que se siga satisfaciendo la necesidad de los clientes de transportarse no necesariamente con trenes.
Es necesario aclarar que nada de lo anterior es fortuito, sino la conjunción de varios supuestos, como el de asumir la in-obsolescencia de un producto, de creerse irremplazable, de centrar los esfuerzos en alcanzar economías de escala con determinado producto y de confiar en que el crecimiento demográfico asegura consumidores. Ninguna de las frases anteriores es cierta (menos en el mundo del siglo XXI); y eso lo que señala vehementemente el profesor Levitt, evidenciando esto y procurando la reflexión de lo interesados, para que evitemos cometer ese tipo de errores.
Ya que en la literatura administrativa se encuentran tantas herramientas y conceptos que se centran en alcanzar economías de escala, en desarrollar cadenas de producción eficiente, en ser los mejores en hacer las cosas, debemos entonces hacer una suerte de corrección metodológica que nace de la revisión de la experiencia del mismo Henry Ford; la corrección es necesaria pues a lo largo del siglo XX el éxito de la cadena de montaje pareció opacar un concepto igual o mas importante, y este en sentido del marketing, puesto que Ford partió de que a US 500 venderían miles de vehículos, y busco la manera de construir vehículos a ese precio; es decir Ford partió de la necesidad y capacidad de compra del cliente para crear un satisfactor adecuado.
En cierto modo Ford hizo algo que tenemos claro que se debe hacer, partir del cliente, y ver que quiere comprar; y no producir para ver a quien vender. El aporte refrescante que hizo Levitt con esta reflexión nos ha puesto en contexto para afrontar de la mejor manera posible los desafíos de los mercados modernos.
En la medida que integramos en nuestro discurso y practica una definición de marketing que apunta a que este es la representación de las necesidades de quienes compran; estamos en mejor posición para competir.
Un producto o servicio, como ya he dicho no es irremplazable, ni eternamente indestronable, sino todo lo contrario, son susceptibles de obsolescencia, y con esa realidad se debe convivir, de allí que la practica recomendada como sana sea la auto-obsolescencia, es decir que la compañía sea quien remplace su producto por otro propio, evitando cederle clientes a la competencia.
Esta tarea requiere, por lo tanto una labor gerencial que evite la relajación corporativa en que se puede caer si se practica el falso credo del producto estrella que se ha de vender solo, o de que se esta en una industria en crecimiento.
Un proceso de marketing acertado debe tener involucrado personal con lo que el autor llama “sensación viseral de grandeza”, es decir, con la ambición de ganar. Manteniendo la visón objetiva de lo que se esta haciendo y de cómo es necesario hacerlo, con esto ultimo me refiero al proceso lógico que Levitt plantea, que recorre en contrasentido la cadena empresarial que esta en el imaginario de muchos; se rata pues, de partir de la escucha e interpretación atenta del consumidor, de crear el satisfactor que requiere, buscar la manera de entregarlo y localizar lo necesario para producir. Si bien para mucho puede sonar algo extraño, se trata de un esquema exitoso que en sentido práctico se centra en el cliente.
Levitt hace una advertencia, en materia de lo que significa centrarse en los clientes, puesto que muchas compañías creen o dicen hacerlo, cuando en realidad están escuchando a sus clientes de manera selectiva, capturando solo la información que desean escuchar.
Levitt también advierte sobre los peligros y los riesgos que corren industrias como la de tecnología, que muchas veces son dirigidas por ingenieros, y terminan por centrar a la compañía en las actividades de I+D; cayendo en el mismo error advertido en el párrafo anterior; se trata del inconveniente sesgo causado desde el interior de la organización que “desconecta” los esfuerzos de la empresa de los intereses de los clientes.
El texto del profesor Levitt es absolutamente claro para todos los aspirantes a administradores, en especial para aquellos que estamos interesados en el marketing, pues es la base de apoyo para el desarrollo de la labor mercadologica, es un marco de referencia conceptual sólido que nos permite defender categóricamente las actividades de marketing,.
“Hacer más fácil la vida” es una forma de entender el marketing, bien hecho, pues si nos dedicamos a desarrollar satisfactores correctos, estamos cumpliendo con los deseos de los consumidores, lo que quiere decir que estamos facilitándole las cosas.
Los argumentos que Levitt nos entrega, son la demostración de que el marketing no tiene como fin crear necesidades (argumento usado por algunos para descalificar la actividad), sino entender bien el consumidor, entrar en su psicología y permitirle a las empresas aumentar sus posibilidades de éxito através del ofrecimiento mas certero de bienes y servicios a los consumidores en los términos que este desea.
Las líneas anteriores son el punto de encuentro interdisciplinar en las organizaciones, ya que suponemos que todos los involucrados desean el éxito de la compañía; y sabemos que ese éxito depende en gran medida de que lo que la empresa vende sea bien aceptado , y eso es lo que Levitt propone, nos hace pensar en una manera de aumentar esas posibilidades por la vía del marketing (entendido en los términos ya descritos).
Adicionalmente, Levitt ha escrito de un modo amplio, de manera que una de las primeras pinceladas de su texto es un arma de gestión general para las empresas, Levitt desborda los terrenos del marketing como unidad funcional de la empresa y eleva sus criterios al de la dirección general, cuando señala la importancia de la definición del negocio, no en términos de lo que se hace si no de la necesidad que se satisface. Todo esto sin detrimento de las funciones financieras o de producción, es indispensable el balance el toda la operación.
La denuncia de Levitt es contundente y nos obliga a ser así de contundentes y profesionales en la labor empresarial, en especial en la de marketing, pues ha quedado mas que de manifiesto que la tarea no es fácil pero tampoco imposible, allí esta nuestra tarea.